22/06/2019
Hoy celebramos el Día Mundial de la Osteopatía, que nació en Estados Unidos el 22 de junio de 1874 de la mano del doctor Andrew Taylor Still. Este médico y granjero fue el primero en poner en evidencia las interrelaciones que existen entre el sistema músculo-esquelético y los órganos.
Al final de la guerra de Secesión una epidemia de meningitis acabó con la vida de tres hijos de Andrew Taylor Still. Esta tragedia le llevó a cuestionarse las certezas de la medicina de su tiempo. A partir de ese momento, empezó a ejercer una medicina basada en un principio fundamental: “la estructura gobierna la función y la función a la estructura”. Still defendía que la corrección de la estructura ósea mejora la función orgánica como así también a viceversa; que el trabajo en un órgano puede mejorar a la estructura. Por eso es que el Osteopata trabaja tanto a nivel de huesos como también de órganos, sistema circulatorio y nervioso. La disminución de la circulación de fluidos en el organismo implica una disminución de la capacidad de defensa de los tejidos, lo que abona la aparición de disfunciones. Se trata de una disciplina que contempla una visión holística del cuerpo humano, que entiende como una unidad. Su tratamiento va encaminado a aliviar las dolencias a través de la recuperación del equilibrio orgánico general, en lugar de centrarse sólo en el foco del dolor. Una vez identificada y tratada la lesión, el cuerpo tiende a su capacidad inherente de restablecer un equilibrio saludable.