02/02/2026
Hoy es 2 de febrero
Y el calendario lo dice bajito, pero el cuerpo lo sabe:
se honra a Yemanyá 🌊
No, no profeso la religión africana ni la umbanda.
Y sí, igual le tengo un respeto profundo.
Porque hay símbolos que no necesitan templo:
se sienten.
Yemanyá llegó a mi vida en 2007, en México.
No llegó como dogma.
Llegó como presencia.
Como esas verdades que no se explican, se reconocen.
Yemanyá es la madre de todos.
Es el mar que no pide permiso.
Es el agua que gesta, envuelve, sostiene.
Es profundidad, misterio, vida en movimiento.
Es lo femenino en su versión más real:
no suave… inmenso.
Y no hace falta prender velas, ni seguir rituales ajenos,
para comprender esto:
todas venimos del agua.
Todas fuimos mar antes de ser nombre.
Todas sabemos, en alguna capa del cuerpo,
lo que es gestar, contener, soltar.
Hablar de Yemanyá, para mí, no es brujería.
Es biología sagrada.
Es memoria uterina.
Es recordar que la energía femenina
no es frágil:
es profunda.
Hoy, si sos madre,
si deseás serlo,
si maternás proyectos, vínculos, procesos,
o simplemente te estás pariendo a vos misma otra vez…
este mensaje también es para vos.
Que el agua te enseñe lo que no se fuerza.
Que el mar te recuerde que no todo se controla.
Y que la madre —en vos—
no sea exigencia,
sino refugio.
La conocías?