27/01/2026
Me diagnosticaron síndrome del cuidador
Me lo dijeron así, sin rodeos.
Como si fuera una enfermedad más en una hoja clínica.
“Síndrome del cuidador.”
Y yo solo pensé:
—¿Cómo se llama entonces amar hasta romperse?
Porque nadie ve cuándo empezó.
No empezó el día del diagnóstico.
Empezó cuando mis padres ya no podían más
y yo decidí quedarme
mientras otros decidían irse.
Empezó la noche que aprendí a dormir con un oído despierto.
Cuando el cuerpo pedía descanso
y el alma respondía: aguanta un poco más.
Empezó cuando dejé de ser hijo
y me convertí en manos, en bastón, en voz, en fuerza prestada.
Me diagnosticaron síndrome del cuidador
porque mi espalda duele,
porque mi mente no se apaga,
porque lloro sin darme cuenta,
porque sonrío en público
y me rompo en silencio.
Pero nadie diagnosticó
a los que desaparecieron.
A los que prometieron estar
y solo estuvieron de palabra.
A los que opinan desde lejos
pero no conocen el peso real
de levantar a quien te dio la vida.
Nadie les puso nombre
a los hermanos ausentes,
a los familiares cómodos,
a los que llegan cuando todo ya pasó
y se atreven a decir
“si hubieras hecho esto…”
A mí sí me pusieron nombre.
Cuidador.
Agotado.
Colapsado.
Porque cuidar no cansa…
lo que cansa es hacerlo solo.
Lo que enferma no es el amor,
es la indiferencia ajena.
Es cargar con todo
mientras otros duermen tranquilos
con la conciencia en modo avión.
Me diagnosticaron síndrome del cuidador
pero no me arrepiento.
Porque cuando mis padres me necesitaban
yo no miré a otro lado.
Yo estuve.
Con miedo.
Con cansancio.
Con lágrimas.
Pero estuve.
Y si este texto duele,
si incomoda,
si despierta algo que preferías callar…
no es por mis palabras.
Es porque, en el fondo,
sabes que amar así
no debería enfermar a nadie,
y aun así
somos siempre los mismos
los que pagamos el precio de no abandonar.
Porque cuidar a quien te dio la vida
no es una obligación.
Es un acto de amor tan grande
que a veces
la vida te pasa la factura en el cuerpo.
Y aun así…
si tuviera que volver a elegir,
volvería a quedarme.
Porque hay dolores que cansan
y hay ausencias
que no se perdonan nunca.😔🫂