25/01/2026
pensamientos de domingo
Saber pedir perdón: 5 consejos para hacerlo con eficacia
Pedir disculpas es un gesto noble y no es un signo de debilidad; al contrario, es una de las mejores armas que tenemos a nuestra disposición y que nos permite reparar una relación que se ha roto. Por supuesto, para hacer algo tan importante no basta con decir la palabra "lo siento".
¿Cómo pedir disculpas a una persona de forma eficaz? Una disculpa debe contener ciertos elementos que faciliten la conexión emocional y la comprensión mutua. Veamos cómo pedir perdón y hacer que la disculpa se convierta en un momento verdaderamente reparador con algunos consejos prácticos.
Mira dentro de ti
A la hora de admitir tus errores y pedir perdón, tienes que partir de un punto fundamental: entender las razones de tu comportamiento. Intenta hacerte estas preguntas:
¿Cuáles eran mis intenciones?
¿Qué emociones sentí?
El objetivo es comprender, no juzgar ni justificar. Cuenta sinceramente lo que pasó, como si estuvieras viendo una película cuyo argumento tienes que describir.
En consulta psicológica, este proceso equivale a la autorreflexión guiada, que permite reconocer los patrones emocionales que originan el error.
Ponte en el lugar de la otra persona
Intenta imaginar qué emociones puede haber sentido, qué pensamientos puede haber formulado, qué sentimientos puede haber tenido la persona a la que has herido u ofendido, y a la que sientes que quieres pedir perdón.
Sin embargo, ten cuidado con el juicio que haces hacia ti mismo: el objetivo es entender lo que ha pasado, no castigar al "culpable". También cabe destacar que aunque estés intentando imaginar cómo se habrá sentido la otra persona, puede que no seas capaz de entenderlo realmente. Es esa otra persona la que tendrá que decirte cómo se ha sentido realmente.
Pasa a la acción: te pido disculpas si me he equivocado
Ahora puedes dirigirte a la persona herida. Es útil empezar con una actitud tranquila que transmita sinceridad. Comparte lo que has descubierto de ti mismo al mirar en tu interior, dejando claro que tu intención no es encontrar justificaciones, sino proporcionar medios para el entendimiento mutuo.
También puedes compartir lo que imaginas que el otro haya podido sentir, oír y pensar, y pedir a la persona en cuestión que complemente, corrija y añada lo que considere oportuno. Esto es muy importante para que la otra persona sienta que realmente la estamos escuchando.
Comparte un plan
Una vez hayas entendido cómo se ha podido producir el error, es hora de pensar en el futuro. Comparte cómo piensas evitar que vuelva a ocurrir lo mismo, por ejemplo:
"Tendré más cuidado con esto".
"Te preguntaré qué piensas antes de...".
"Anotaré en mi agenda los compromisos compartidos".
y pregunta si hay otras cosas que puedas hacer y que quizás no se te hayan ocurrido. De este modo obtendrás un recurso colaborativo entre ambas partes.
Intenta realmente no volver a hacerlo
Cuando decidimos pedir perdón, debemos recordar que no solo estamos intentando solucionar una situación desagradable, sino que también nos estamos esforzando en mejorar nuestro comportamiento futuro.
Si tú y tu interlocutor os habéis confrontado de verdad, y este último ha decidido perdonar tu error, será mucho más fácil no volver a hacerse daño, al menos en lo que respecta a la cuestión concreta a la que se refiere la disculpa.
Pedir disculpas implica el compromiso de no volver a cometer el error