02/04/2023
Soy primero y fundamentalmente un niño: Tengo autismo. No soy “autista”, mi autismo es sólo un aspecto de mi naturaleza, no me define como persona.
Como adulto, puede que tengas algo de control sobre la manera en que te autodefines. Si lo deseas, puedes resaltar una característica especial. Pero como niño, yo, aún me estoy desarrollando. Ni tú ni yo sabemos de lo que seré capaz más adelante. Definirme por una sola característica corre el riesgo de que tengas expectativas demasiado bajas para mí. Y si siento que tú no crees que pueda lograr algo, mi respuesta natural será ni siquiera intentarlo.
Mis percepciones sensoriales deben ser el aspecto más difícil de entender sobre mi, pero es quizás el más importante. Significa que las cosas comunes y corrientes que uno ve, oye, huele, saborea y toca cada día y que muchos ni notan, para mí pueden ser incluso dolorosas. Muchas veces siento que incluso el ambiente en el que tengo que vivir es hostil.
Puedo parecer retraído o agresivo pero en realidad sólo estoy tratando de defenderme.
Mira como un simple viaje al supermercado puede resultarme un in****no: mi oído puede ser extremadamente agudo, docenas de personas están hablando al mismo tiempo, los altavoces dan los especiales del día, la música de fondo grita por el sistema de sonido, las cajas registradoras silban y tosen, y un molino de café hace gárgaras, la máquina que corta la carne chilla, los bebés lloran, las carretillas rechinan, las luces fluorescentes vibran.
¡Mi cerebro no puede procesar toda esta información y estoy sobrecargado!
Mi sentido del olfato puede ser muy sensible, el pescado en la sección de carnes no está muy fresco, el tipo que está al lado de nosotros no se bañó hoy, el bebé que está más adelante en nuestra fila tiene el pañal sucio, están limpiando el piso en el pasillo 3 con amoniaco, no puedo organizar todo esto.
Tengo una náusea horrorosa, la luz fluorescente no solo es demasiado brillante, sino que hace ruido al vibrar, el local parece latir y me duelen los ojos, esta luz pulsante rebota por todos lados y distorsiona lo que veo, el espacio parece cambiar constantemente, hay demasiados objetos que enfocar, los ventiladores dan vueltas en el techo, demasiados cuerpos están en constante movimiento. Todo esto afecta mis sentidos y ahora ya no sé ni dónde está mi cuerpo en el espacio.
Por favor ten paciencia conmigo, me resulta difícil expresarte lo que necesito cuando no sé las palabras para describir mis sentimientos. Quizás tengo hambre, estoy frustrado, asustado o confundido pero en este instante esas palabras están más allá de lo que puedo expresar. Fíjate más bien en mi lenguaje corporal, mi retraimiento, mi agitación u otras señales de que algo anda mal.
Por favor, concéntrate en lo que puedo hacer y no en lo que no puedo hacer, como cualquier otro ser humano, no puedo aprender en un ambiente donde constantemente me hacen sentir que no soy suficientemente bueno y que necesito que me “arreglen”. Por eso evito tratar de hacer cosas nuevas cuando estoy casi seguro de que me van a criticar, así sean críticas “constructivas”. Busca mis fortalezas y las vas a encontrar.
Los berrinches, pataletas, rabietas o como quieras llamarlos son incluso más horribles para mí que para ti. Me ocurren porque uno o más de mis sentidos está sobrecargado.
Tú no llegaste a la altura de cada una de las expectativas que tus padres tuvieron para ti, y no te gustaría que te lo estuvieran recordando constantemente. Yo no escogí eso de tener autismo. Pero recuerda que esto me está pasando a mí, no a ti. Sin tu apoyo, tendré muy pocas posibilidades de convertirme en un adulto autosuficiente y exitoso. Con tu apoyo y asesoramiento, las posibilidades mejoran más de lo que tú te imaginas. Te lo prometo, valgo la pena. Y finalmente, tres palabras: paciencia, paciencia, paciencia.
Esfuérzate por considerar mi autismo como una capacidad distinta y no como una discapacidad. Mira más allá de lo que ves como limitaciones y aprecia los regalos que me ha dado el autismo, puede ser cierto que sea pésimo para mirar a los ojos o para conversar, pero con mi atención a los detalles y mi extraordinaria capacidad de concentración, puede que sea el próximo Einstein… o Mozart… o Van Gogh.
Todo lo que yo puedo llegar a ser no sucederá sin que tú seas mi fundamento, sé mi defensor, sé mi amigo y veremos hasta dónde puedo llegar.
En este mes de abril alcemos juntos la voz, estés donde estés, por mas inclusión y más respeto, por los derechos de las personas en el espectro autista.
Estés donde estes, súmate vos tambien.
Dra.Gabriela Durán Martínez Neuropsicopedagoga infanto-juvenil.
💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙