24/12/2025
Las 5 cosas más difíciles de la Navidad (y de las que casi no se habla)
-El consumismo como medida del afecto
La Navidad suele instalar la idea de que querer es regalar, y regalar bien. Esto puede generar presión económica, comparaciones injustas y una sensación de insuficiencia, como si el cariño pudiera cuantificarse en objetos. Para muchas personas, lejos de alegría, esto trae ansiedad y culpa.
-La obligación de mostrarse feliz
Existe una expectativa silenciosa de sonreír, agradecer y “estar bien”, incluso cuando por dentro hay tristeza, enojo o agotamiento. Fingir felicidad puede ser profundamente desgastante, porque invalida lo que realmente se siente y deja poco espacio para la autenticidad emocional.
-Compartir con familiares con quienes hay heridas abiertas
La idea de “es Navidad, hay que reunirse” muchas veces obliga a convivir con personas o dinámicas que han sido dolorosas. Viejos conflictos, límites no respetados o roles dañinos pueden reactivarse, generando malestar que se tolera más por mandato que por deseo.
-La nostalgia por quienes ya no están
Las ausencias se sienten más fuertes en estas fechas. Ya sea por duelos, distancias, separaciones o vínculos rotos, la Navidad puede amplificar el recuerdo y el dolor, recordándonos lo que falta más que lo que hay.
-El cansancio emocional y físico
Reuniones, compromisos, expectativas ajenas y propias se acumulan. En lugar de descanso, muchas personas llegan a estas fechas exhaustas, sosteniendo a otros y postergándose a sí mismas, con poco espacio para el autocuidado.
Reconocer estas vivencias no arruina la Navidad.
Al contrario, permite atravesarla con más honestidad, menos exigencia y mayor compasión hacia uno mismo y hacia los demás. No todas las Navidades son felices, y eso también es válido. A veces, lo más sano es permitirse sentir, elegir con cuidado y habitar estas fechas de la manera más amable posible.