26/11/2025
🚫 Falsa ciencia en Inteligencias Múltiples:
La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner ha captado la atención y su aplicación especialmente en educadores desde 1983.
Su propuesta de que existen múltiples formas independientes de inteligencia lingüística, lógico matemática, espacial, musical, corporal-cinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista tomo fuerza con la intuición de que las personas tienen diferentes talentos y formas de aprender.
📍Gardner propuso su teoría como una alternativa a la concepción tradicional de la inteligencia como un factor general único (Factor g), por lo que argumentó que la inteligencia no es una capacidad monolítica, sino un conjunto de capacidades relativamente independientes, cada una con sus propios sistemas neurales y trayectorias de desarrollo.
Los estudios psicométricos consistentemente adecuadas muestran correlaciones positivas entre diferentes tipos de habilidades cognitivas que es un fenómeno conocido como "correlación positiva manifiesta", esto significa que las personas que obtienen buenos resultados en un tipo de tarea cognitiva tienden a obtener buenos resultados en otros tipos, lo cual contradice la idea de inteligencias completamente independientes.
La investigación en psicología cognitiva ha proporcionado evidencia sólida para la existencia del factor g (inteligencia general), identificado originalmente por Charles Spearman en 1904. Estudios contemporáneos utilizando análisis factorial confirman que existe un factor general que subyace al rendimiento en diversas tareas cognitivas.
La neurociencia cognitiva ha identificado correlatos neurales del factor g, incluyendo la velocidad de procesamiento de información, la eficiencia en redes neuronales distribuidas, y la integridad de la materia blanca cerebral, además es importante resaltar que la predictibilidad del factor g esta presente en resultados adecuados de la vida, por ejemplo el factor g predice a lo largo de la vida del ser humano salud, ingreso economico, logro educacional y flexibilidad cognitiva. Estos hallazgos sugieren que hay componentes biológicos fundamentales que afectan el rendimiento cognitivo general.
Muchos críticos argumentan que Gardner confunde lo que tradicionalmente se considera inteligencia con habilidades específicas, talentos o estilos cognitivos. Por ejemplo, la habilidad musical o la destreza corporal-cinestésica podrían considerarse mejor como talentos especializados que requieren práctica y desarrollo, más que como formas de "inteligencia" en el sentido cognitivo estricto.
Steven Pinker por ejemplo señala que, bajo el esquema de Gardner, prácticamente cualquier habilidad valorada podría clasificarse como una "inteligencia", diluyendo el significado científico del término.
Si bien Gardner basó parte de su teoría en estudios de lesiones cerebrales, los neurocientíficos contemporáneos señalan que la relación entre función cerebral y cognición es mucho más compleja de lo que sugiere un modelo de inteligencias modulares separadas ya que su visión fue muy superficial y escaza. La mayoría de las funciones cognitivas complejas involucran redes distribuidas en múltiples regiones cerebrales, más que módulos aislados.
La plasticidad cerebral y la redundancia funcional también complican la idea de sistemas de inteligencia completamente independientes.
A pesar de las críticas científicas, la teoría de las inteligencias múltiples sigue siendo enormemente popular en educación.
¿Por qué esta discrepancia?
- Atractivo intuitivo: La teoría resuena con la observación cotidiana de que las personas tienen diferentes fortalezas y talentos.
- Mensaje supuesto inclusivo: Ofrece una visión optimista donde cada estudiante puede ser "inteligente" en su propia manera, lo cual resulta motivacionalmente atractivo.
- Facilidad de aplicación aparente: Proporciona un marco conceptual simple para que los educadores piensen sobre la diversidad de sus estudiantes.
- Marketing efectivo: Los libros de Gardner han sido accesibles y bien promocionados en círculos educativos.
Sin embargo, la aplicación de esta pseudociencia puede tener consecuencias negativas:
Etiquetas prematuras: Clasificar a los estudiantes en "tipos" de inteligencia puede limitar sus oportunidades de desarrollo en otras áreas.
Recursos mal asignados: Las escuelas pueden invertir tiempo y recursos en estrategias no validadas empíricamente.
Simplificación excesiva: La educación basada en "estilos de aprendizaje" (frecuentemente confundida con las inteligencias múltiples) ha demostrado ser inefectiva en estudios rigurosos.
Distracción de métodos efectivos: El enfoque en las inteligencias múltiples puede desviar la atención de estrategias pedagógicas con mejor respaldo científico.
Modelos como la teoría de Cattell-Horn-Carroll (CHC) ofrecen un marco más matizado que reconoce tanto la inteligencia general (g) como habilidades cognitivas más específicas organizadas jerárquicamente.
Este modelo cuenta con décadas de validación empírica.
👉🏻 El factor g, o inteligencia general, es uno de los predictores más robustos del desempeño humano en múltiples dominios vitales. Quienes puntúan alto en el factor g tienden a aprender más rápido, adaptarse mejor a entornos cambiantes y resolver problemas con mayor eficacia, lo que se traduce en mejores resultados académicos, mayor productividad laboral, ingresos más altos, decisiones de salud más informadas y una capacidad superior para navegar la complejidad social. En contextos como Bolivia, donde la infraestructura puede ser limitada pero la urgencia es alta, potenciar el factor g mediante intervenciones educativas estratégicas no solo mejora el rendimiento individual, sino que también activa procesos de desarrollo territorial sostenido.
La conversación sobre inteligencia, cognición y educación continúa evolucionando, pero mantenernos informados sobre la evidencia científica actual nos permite tomar mejores decisiones educativas y desarrollar comprensiones más precisas.