28/03/2026
Evitamos que nuestros hijos estén tristes, pero no es una emoción que haya que eliminar, sino acompañar a transitar.
Esta emoción nos ayuda a valorar lo que realmente nos importa, nos permite conectarnos con nosotros mismos y reflexionar.
En la infancia, la tristeza puede ser vivida si hay un entorno que la sostenga.
Necesita de un adulto que acompañe con presencia, sin invadir ni negar lo que el niño siente.