03/01/2026
Hoy el mundo presencia un hecho que nos recuerda una verdad profunda: las dictaduras no son eternas.
Tarde o temprano, la historia alcanza a quienes gobernaron sin respeto por la voluntad del pueblo.
Que este momento renueve la esperanza en que la democracia, la libertad y los derechos humanos siempre deben prevalecer sobre el abuso, la opresión y el miedo.
Al valiente pueblo venezolano:
no están solos. Su lucha, su resistencia y su fe en un futuro mejor no han sido en vano.
Se abre un nuevo camino donde la justicia, la dignidad y la esperanza vuelven a florecer.
Porque ningún poder es más fuerte que un pueblo que decide ser libre.