05/12/2019
Cinda Obando Espada sufría un problema en su sistema digestivo, y los médicos prácticamente daban por hecho que la llegada del cáncer era inevitable. Sin embargo, tras hacer su apuesta por el consumo de agua alcalina ionizada, su vida cambió, y, según relata ella misma, seis años después de haber recibido la advertencia médica, ella puede g***r de buena salud y el temido cáncer no llegó a su organismo.
Es que, según estudios científicos, la alcalinidad ayuda a que el organismo no se enferme fácilmente o se recupere a la brevedad si llega a enfermarse; mantiene el organismo en un PH aceptable (escala de medición de oxígeno en el organismo del 1 al 14) y provee minerales indispensables para el organismo. El agua alcalina también controla los radicales libres, que son los causantes de varias enfermedades.
Cinda Obando, quien tras haberse enfermado hizo un posgrado en medicina alternativa y otros estudios de nutrición, no sólo optó por el consumo de esta agua, sino que trajo maquinaria de Estados Unidos e instaló en La Paz una planta de procesamiento de agua para proveerla también en Bolivia. El proceso tomó cerca de siete meses, pero el 4 de enero de 2011, la nueva empresa Ion Life cobraba vida, comenzaba la producción y ponía el nuevo producto en el mercado nacional.
Sin embargo, según reconoce la emprendedora, el primer obstáculo que tuvo que vencer fue el escepticismo de la población, al ver que la tan comentada agua alcalinizada e ionizada era “sólo agüita” y, además, cara, según cuenta ella misma refiriéndose a sus potenciales clientes.
“Pero no es sólo agüita y tampoco es cara. Si se consideran las propiedades que tiene y los efectos sobre el organismo, termina siendo bastante económica porque estamos evitando muchas enfermedades, gastos médicos y medicamentos, y la población tendría mejor calidad de vida”, explica la gerente.