03/11/2016
He aquí siete pruebas que a los médicos les gustaría que te hicieras. Hoy mismo
1. LA PRUEBA DEL JADEO.
El asma sin tratar es causa de millones de visitas a las salas de urgencias, y de miles de muertes al año.
El asma puede hacer que el ejercicio se vuelva un tormento, y las tareas cotidianas, un reto. Sin embargo, suele pasarse por alto, sobre todo en adultos. En un reciente estudio realizado a más de 4,000 hombres y mujeres afroamericanos, 10 por ciento tuvo síntomas de asma sin diagnosticar.
Los expertos dicen que la misma proporción de personas mayores de 65 años padece asma sin saberlo. “Es fácil atribuir los problemas respiratorios al envejecimiento, pero no hay que confiarse”, dice el doctor Paul Enright, investigador de la Universidad de Arizona. “El asma sin diagnosticar puede hacer muy dura la vida, e incluso causar la muerte”.
LA PRUEBA CASERA.
Hazte estas dos preguntas, que se usaron para evaluar la salud respiratoria en un par de estudios realizados a unas 27,000 personas. Son preguntas sencillas, pero pueden identificar a 90 por ciento de las personas que tienen asma:
1. ¿Jadeas a veces?
2. ¿Sufres falta de aliento cuando haces ejercicio o mucho esfuerzo?
EL PASO SIGUIENTE.
Si respondiste sí a una de las preguntas o a las dos, acude a tu médico, dice Enright. Si el síntoma es leve, tal vez sólo te recete un medicamento inhalable. O quizá te haga una prueba llamada espirometría y, si ésta indica asma, una medición del flujo respiratorio. Ambas pruebas sirven para evaluar la eficiencia pulmonar.
2. LEE TU PALMA.
La falta de hierro debilita tu sistema inmunitario y te deja exhausto. En tus manos puede estar la clave.
El hierro es el mineral “energético” del cuerpo: toma oxígeno de cada inhalación y lo lleva a todas las células. La deficiencia de hierro causa fatiga ósea, falta de aliento, desconcentración y pulso irregular. Por desgracia, es común: se calcula que la tienen 20 por ciento de las mujeres (la mitad de ellas, embarazadas) y tres por ciento de los hombres. “Es frecuente tener anemia y no saberlo, porque se manifiesta de forma lenta e insidiosa”, dice Lloyd P. Van Winkle, médico familiar del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio.
LA PRUEBA CASERA
Revísate la palma de la mano. ¿Están pálidas las líneas? “La palidez inusual de las líneas de la mano, de las encías y de la parte interna de los párpados es señal de mala circulación en los vasos capilares cercanos a la piel debido a la deficiencia de hierro”, explica Van Winkle.
EL PASO SIGUIENTE
Pregunta a tu médico si debes hacerte un análisis de sangre para medir el nivel de hemoglobina. Él quizá examine también tus glóbulos rojos; si son muy pequeños y pálidos, pueden indicar anemia. Un análisis de ferritina sérica, proteína de las células que almacena hierro, sirve para detectar señales tempranas de deficiencia de hierro.
3. SIGUE EL RITMO.
Las arritmias provocan hasta 20 por ciento de los ataques de apoplejía. Esta prueba puede ayudar a prevenirlos.
Los latidos irregulares y rápidos de la fibrilación auricular son causa de unos 140,000 ataques de apoplejía al año tan sólo en Estados Unidos, de los cuales 70 por ciento son mortales. La mayoría de ellos se podrían evitar, si no fuera porque casi un tercio de los millones de personas que tienen fibrilación auricular no saben que la padecen.
“La fibrilación auricular no es sólo la pérdida ocasional de un latido”, dice el doctor Eric Prystowsky, director del Laboratorio de Electrofisiología Clínica del Hospital Saint Vincent, en Indianápolis. “El ritmo cardiaco es sumamente irregular. Las aurículas apenas se contraen, y la sangre se estanca brevemente en el corazón, con el riesgo de que se forme un coágulo. Cuando un latido impulsa con fuerza la sangre estancada, el coágulo puede ir directamente al cerebro”.
LA PRUEBA CASERA
Pon un dedo en tu cuello o en la parte interna de la muñeca para encontrar el pulso, y luego sigue el ritmo de tus latidos con un pie durante un minuto. En varios estudios, esta prueba permitió identificar más de 90 por ciento de casos de personas con fibrilación auricular, confirmados con monitoreos cardiacos. “Si los latidos son tan irregulares que no puedes seguir el ritmo, relájate durante una hora y repite la prueba”, dice el doctor Prystowsky. “Si el pulso sigue siendo caótico, acude a tu médico”.
EL PASO SIGUIENTE
Después de escuchar tu corazón, el médico quizá ordene un electrocardiograma, para tener una visión detallada del ritmo cardiaco. Algunas personas que tienen fibrilación auricular toman anticoagulantes para prevenir ataques de apoplejía; en ocasiones se necesitan otros fármacos o medidas de control para estabilizar el ritmo cardíaco.
4. CUESTIONARIO SOBRE DIABETES.
La diabetes sin control duplica el riesgo de padecer cardiopatías y reduce la esperanza de vida entre 10 y 15 años. He aquí cómo saber si estás en vías de contraerla.
Con alarmante frecuencia y por descuido, los médicos no examinan a pacientes con alto riesgo de diabetes. Debido a ello, según un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, sólo a cuatro por ciento de los pacientes prediabéticos se les diagnostica la enfermedad en los consultorios. Y millones de personas tienen diabetes sin diagnosticar.
Así que toma un lápiz. Este autoexamen es sencillo, pero, según el autor del estudio, el doctor Heejung Bang, del Colegio de Medicina Weill Cornell, en Nueva York, permite identificar a 9 de cada 10 personas en alto riesgo de contraer diabetes.
LA PRUEBA CASERA
Encierra en un círculo tus respuestas, y luego suma los puntos.
1. ¿Cuántos años tienes? (Menos de 40: 0 puntos; 40–49: 1; 50–59: 2; 60 o más: 3)
2. ¿Eres mujer (0) u hombre (1)?
3. ¿Algún familiar tuyo (padre o hermano) tiene diabetes? (No: 0; sí: 1)
4. ¿Tienes presión arterial alta o tomas medicamentos para la hipertensión? (No: 0; sí: 1)
5. ¿Eres obeso o tienes sobrepeso? (Peso normal: 0; sobrepeso: 1; obesidad: 2; obesidad extrema: 3)
6. ¿Haces ejercicio o eres físicamente activo? (No: 0; sí: -1)
EL PASO SIGUIENTE.
“Si la suma de tus puntos es 4 o más, es probable que seas prediabético”, señala Bang. “Si son 5 puntos o más, corres alto riesgo de padecer diabetes. Acude a tu médico para que te haga un análisis de glucosa sanguínea”.
5. DÓBLATE Y ESTÍRATE.
Los vasos sanguíneos rígidos hacen que el corazón trabaje más. Este sencillo autoexamen podría ayudarte a evitar un infarto.
Los vasos sanguíneos sanos son flexibles: se dilatan y contraen a lo largo del día según haga falta. Pero cuando se endurecen a causa de la edad, el sobrepeso, la acumulación de placa en las paredes arteriales, el sedentarismo o la diabetes, la presión arterial sube, y también aumenta el riesgo de sufrir apoplejía e infartos letales.
Medir la rigidez vascular suele requerir equipo médico avanzado que sólo se encuentra en laboratorios. Pero tú puedes hacerte una idea de si tus arterias están flexibles o rígidas. Sólo tienes que sentarte en el suelo. En un estudio reciente de 526 hombres y mujeres, a quienes se les pidió que se sentaran en el piso y trataran de tocarse los pies, se observó que los que se doblaban más también tenían más flexibles las arterias.
¿Cuál es la relación? Las paredes arteriales están formadas por los mismos componentes (células de músculo liso y tejido conjuntivo) que los músculos de la espalda y las caderas, explica Kenta Yamamoto, investigador del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad del Norte de Texas, en Fort Worth. Así que lo que endurece a los músculos, también endurece a las arterias.Hay pruebas de que los ejercicios que mantienen flexibles los músculos largos, como el estiramiento, pueden “calmar” también la actividad nerviosa que afecta la flexibilidad arterial. Otro estudio reciente reveló que los adultos que iniciaban un programa de ejercicios de estiramiento mostraban una mayor flexibilidad de las paredes de la carótida, la arteria que lleva sangre al cerebro.
LA PRUEBA CASERA.
Siéntate en el suelo con las piernas estiradas al frente y los dedos de los pies apuntando hacia arriba. Luego inclínate hacia delante, estira los brazos y trata de tocarte los dedos de los pies.
EL PASO SIGUIENTE
Si no puedes alcanzarte los dedos, podrías tener alto riesgo de presentar rigidez arterial. Si no te has tomado la presión en el último año, hazlo ahora. “Hay que medirse la presión arterial al menos una vez cada dos años”, dice Yamamoto. Hacer ejercicios de estiramiento con regularidad te ayudará a flexibilizar tus músculos y arterias, añade.
6. MIDE TU CINTURA
Una cintura gruesa aumenta el riesgo de muerte prematura, aun sin tener sobrepeso.
Una cintura abultada es señal de que tienes mucha grasa abdominal, esa grasa amarillenta y espesa del interior del abdomen que vierte en el torrente sanguíneo ácidos grasos, hormonas estimulantes del apetito y sustancias que producen inflamación.
En un estudio reciente de 360,000 personas de nueve países europeos, tener gruesa la cintura anunció desastre aun para las que no tenían sobrepeso, pues ese factor aumentaba el riesgo de muerte prematura en 79 por ciento en las mujeres y duplicaba el de los hombres. Una cintura gruesa es particularmente peligrosa para el corazón: triplica el riesgo de contraer cardiopatías letales, según un estudio de 44,636 mujeres realizado por investigadores de la Universidad Harvard.
A pesar de esto, los médicos no suelen medir la cintura de sus pacientes de peso normal, y esa omisión les impide descubrir en ellos un posible exceso de grasa abdominal.
LA PRUEBA CASERA.
Desnúdate el torso y párate frente a un espejo. Rodea tu cintura con una cinta métrica; luego baja ésta hasta el borde superior de la pelvis. Ésta es la posición recomendada por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. No contengas la respiración ni aprietes demasiado la cinta. Anota la medida.
EL PASO SIGUIENTE.
En los hombres, el riesgo de contraer diabetes o cardiopatías comienza a aumentar cuando miden 94 centímetros de cintura; 100 centímetros o más se considera de alto riesgo. En las mujeres, 80 centímetros es el umbral de riesgo, y 89 centímetros o más aumenta el peligro. ¿Cuál es la mejor manera de reducir la grasa abdominal? El ejercicio regular y una dieta abundante en frutas, verduras, cereales, pescado, aceite de oliva y frutos secos. Como la grasa abdominal es más activa metabólicamente que la de las caderas y otras partes del cuerpo, se puede eliminar con relativa rapidez al empezar a bajar de peso.
7. UN INDICADOR DE DEPRESIÓN
La depresión es dañina para el corazón, la memoria y otras funciones.
La televisión está plagada de anuncios comerciales de antidepresivos. Los famosos, desde la actriz Ashley Judd hasta el ex astronauta Buzz Aldrin, han revelado su lucha contra la depresión. Pero en todo el mundo hay millones de hombres, mujeres y niños que la sufren y no reciben tratamiento.Esto se debe, al menos en parte, a que los médicos la pasan por alto. Alex J. Mitchell, psiquiatra de la Universidad de Leicester, en Inglaterra, analizó 41 estudios realizados con 50,000 personas en todo el mundo, y descubrió que los médicos no identificaron la depresión en la mitad de los casos. No es un descuido irrelevante, pues la depresión no diagnosticada se relaciona con un mayor riesgo de diabetes, cardiopatías y otras enfermedades crónicas, y también con el suicidio.
LA PRUEBA CASERA.
Puede ser difícil saber si sólo estás un poco triste o padeces depresión y necesitas ayuda. Sin embargo, cuando unos médicos familiares de Nueva Zelanda les hicieron un par de preguntas a 421 hombres y mujeres, identificaron a 97 por ciento de los que tenían depresión, según un estudio de la Universidad de Auckland. Esta prueba no es perfecta; al igual que otras que se usan para identificar la depresión, arroja muchos resultados positivos falsos. Considérala como un indicador de que quizá requieras una consulta médica o psicológica.
1. En el último mes, ¿te has agobiado mucho por sentirte triste, descorazonado o sin esperanzas?
2. En el último mes, ¿te has agobiado a menudo por tener poco interés o no disfrutar tus actividades?
EL PASO SIGUIENTE.
“Si respondiste sí a una de las preguntas o a las dos, consulta a tu médico”, dice la psicóloga Marian R. Stuart, profesora de la Facultad de Medicina Robert Wood Johnson de la Universidad de Medicina y Odontología de Nueva Jersey. “La buena noticia es que hay mucha ayuda disponible, como psicoterapia, ejercicios, llevar un diario de gratitud y, en caso necesario, antidepresivos. Acude a tu médico familiar, quien te conoce bien y está enterado de las circunstancias de tu vida”.