26/01/2026
Evidencia científica: el hígado graso NO se forma por comer grasa natural de la carne
se forma principalmente por trigo (refinado o integral), azúcar y carbohidratos ultraprocesados
Existe una idea muy extendida, incluso entre profesionales de la salud, que dice:
“Si comes grasa, el hígado se llena de grasa y aparece el hígado graso”.
Esta afirmación es una simplificación errónea que no resiste el análisis fisiológico ni la evidencia clínica moderna.
La grasa natural de la carne, en un organismo metabólicamente funcional, se utiliza como fuente de energía. El cuerpo humano —incluido el cerebro— puede funcionar perfectamente usando grasa y derivados de grasa como combustible. No necesita azúcar constante para sobrevivir.
Entonces, ¿por qué hoy vemos epidemias de hígado graso, diabetes, obesidad e hipertensión?
1) El verdadero detonante: trigo moderno, azúcar y ultraprocesados
El problema central no es la grasa natural.
El problema es la sobrecarga crónica de energía rápida, no fisiológica, proveniente de:
• trigo refinado
• trigo “integral” moderno
• azúcar añadida
• productos ultraprocesados industriales
Aquí hay un punto clave que suele omitirse:
El trigo integral moderno no es un alimento inocuo.
2) Trigo integral: amilopectina, picos de glucosa y confusión masiva
El trigo moderno, incluso el “integral”, contiene grandes cantidades de amilopectina A, un tipo de carbohidrato que:
• se digiere muy rápido
• eleva la glucosa en sangre de forma brusca
• estimula picos importantes de insulina
En muchos casos, el pan integral produce picos glicémicos similares o incluso superiores al azúcar de mesa.
Por eso no es raro observar clínicamente:
• hígado graso severo
• diabetes mellitus tipo 2
• resistencia a la insulina
en personas que comen “pan integral” todos los días creyendo que es saludable.
3) Exorfinas: el efecto opiáceo del trigo
El trigo contiene proteínas (como el gluten) que, al digerirse, liberan exorfinas, compuestos con actividad opiácea.
Estas exorfinas:
• actúan sobre receptores similares a los de la morfina
• aumentan el apetito
• refuerzan la conducta de consumo repetido
• generan dependencia alimentaria silenciosa
Esto explica por qué muchas personas no pueden dejar el pan, aunque empeoren sus exámenes y su salud metabólica.
No es falta de voluntad.
Es bioquímica.
4) Gluconeogénesis: por qué el cuerpo NO necesita trigo ni azúcar diaria
Durante casi toda la historia humana:
• el azúcar era un bien raro
• el trigo moderno no existía
• la energía provenía principalmente de grasa y proteína
Por eso el organismo desarrolló la gluconeogénesis: la capacidad del hígado de fabricar glucosa cuando realmente se necesita.
El problema actual es que el sistema metabólico fue diseñado para la escasez, no para la sobreoferta constante de carbohidratos industriales, muchas veces irradiados, refinados, modificados y potenciados artificialmente para aumentar ventas mediante sabor, aroma y textura.
5) El error de muchos estudios sobre “grasa saturada”
Muchos estudios que afirman que “la grasa saturada causa hígado graso” cometen un error metodológico grave:
No estudian grasa dentro de carne real,
sino grasa saturada:
• aislada
• o incorporada en muffins, donas y ultraprocesados
Luego se concluye erróneamente que:
“Comer carne es lo mismo que comer una dona porque ambas tienen grasa saturada”.
Esto es fisiológicamente falso.
El páncreas humano está diseñado para digerir carne, con enzimas específicas para proteínas y grasas naturales.
No está diseñado para procesar un muffin industrial cargado de harina refinada, azúcar, aceites procesados y aditivos.
6) La evidencia clínica ya no deja dudas
Hoy más del 90–98% de la población adulta en Estados Unidos presenta algún grado de disfunción metabólica: resistencia a la insulina, obesidad, prediabetes, diabetes, hipertensión o hígado graso.
Esto obligó, silenciosamente, a una inversión completa de la pirámide nutricional tradicional.
Lo que antes se recomendaba como base de la alimentación (pan, cereales, trigo integral) hoy se reconoce como parte central del problema.
Esta inversión no fue una moda.
Fue una respuesta tardía a una catástrofe metabólica poblacional.
Conclusión
El hígado graso no se explica por comer grasa natural de la carne.
Se explica por el consumo crónico de:
• trigo moderno (refinado o integral)
• azúcar
• carbohidratos ultraprocesados
que fuerzan al hígado a almacenar energía de forma permanente, generando resistencia a la insulina, hígado graso, diabetes e hipertensión.
No es ideología.
No es moda.
Es fisiología humana observada todos los días en la práctica ecográfica.
Doctor Salinas.
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Enero 2026