12/03/2018
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Parece epilepsia pero no lo es......
Trastornos Paroxísticos no Epilépticos (TPNE) en la infancia
Son episodios que se parecen a las crisis epilépticas porque aparecen y terminan de forma brusca (eso significa paroxismo). Pero a diferencia de la epilepsia, no son debidos a una alteración de la actividad eléctrica cerebral y por supuesto no precisan tratamiento.
Son muchos y sus causas muy diversas. Es interesante saber que existen y reconocerlos precisamente porque no todos los episodios de aparición brusca, estereotipados y repetitivos son epilepsia.
Sobre todo los TPNE que ocurren a los niños más pequeños generan una gran angustia. Y aunque conocer sus características clínicas es suficiente para sospechar el diagnóstico, diferenciarlos de la epilepsia no siempre es fácil.
Características generales
Todos los trastornos paroxísticos no epilépticos se manifiestan por síntomas episódicos de aparición brusca e inesperada, y su duración es breve. La lista es larga y, aunque la mayoría tienen un origen cerebral, son debidos a mecanismos distintos a los de la epilepsia.
Según su origen pueden agruparse en:
enfermedades cardiovasculares o cerebrales…
TPNE por hipoxia cerebral
trastornos del comportamiento
trastornos del movimiento
trastornos del sueño
En general, excepto los debidos a enfermedades neurológicas distintas a la epilepsia, tienen buen pronóstico y son autolimitados, es decir, no interfieren en el neurodesarrollo y desaparecen con la edad, por lo que no precisan tratamiento.
Tomados globalmente son muy frecuentes, pueden afectar hasta al 10% de la población infantil, mientras que la epilepsia es diez veces menos frecuente (1% de la población infantil).
No siempre es fácil distinguirlos de la epilepsia y puede ser necesario realizar pruebas complementarias para asegurarse, como por ejemplo un electroencefalograma. Es el caso de los trastornos del sueño, a veces hay que diferenciarlos de la epilepsia frontal de crisis nocturnas.
Acostumbrados a lidiar con patología grave, a los neuropediatras nos gusta mucho poder confirmar a sus angustiados padres que eso que les pasa no es epilepsia, ni otra enfermedad grave, sino un trastorno generalmente transitorio, de origen funcional que no precisa tratamiento antiepiléptico.
Probablemente los TPNE más conocidos son la migraña y las crisis febriles, el síncope vaso-vagal y los espasmos del llanto. La lista es muy larga y da para muchas entradas, pero en la de hoy voy a centrarme en dos TPNE con manifestaciones motoras que quizá sean menos conocidos y más difíciles de diferenciar de la epilepsia.
En resumen
Es imprescindible conocer y identificar los trastorno paroxísticos no epilépticos
conocer su existencia y características evitará tratamientos innecesarios
ante la duda razonable para suidentificación aconsejable hacer un EEG
debemos siempre tranquilizar a los padres explicándoles la benignidad de estos paroxismos y su evolución a la desaparición