09/02/2026
Marcharse con respeto y dignidad, requiere gratitud, amor propio, humildad y sobre todo ser un adulto emocional. estudiamos en los 4 ases de la baraja las 4 formas de marcharse desde el ego en una relación afectiva: 1. Desde la queja, desvalorizando lo compartido. 2. Desde el enfado, acusando al otro de lo que hizo. 3. Desde la santidad, haciendo sentir culpable al otro. 4. Desde la frialdad, cortando toda opción de despedida. ¿Qué hace el adulto? Cerrar sin dramas, sin hacer ruido, sin entrar en juegos de poder, de chantaje o de manipulación. El adulto respeta el vínculo (lo vivido) por encima de las expectativas o necesidades individuales y egoicas. El adulto, sabe que el vínculo formará parte de su destino sentimental, aunque esa persona quede en el pasado, sigue y seguirá siendo parte de su historia. El adulto sabe que no tiene nada que eliminar de su historia, sino más bien acordarse de ella para no volver a repetir lo que le hizo sufrir. El adulto hace de su historia no una carga, tampoco una “bandera”, sino una linterna, una luz con la que guiarse para no repetir patrones antiguos de dolor. Existen cuatro frases sanadoras que nos permiten despedirnos como adultos. La primera: “Gracias por el tiempo compartido”. La segunda: “Ahora sigo solo conmigo, y te llevo en mi corazón”. La tercera: “No es error mío ni tuyo, es mi aprendizaje y es tu aprendizaje”. La cuarta y la que más fuerza deja para ambas partes: “Yo con mi responsabilidad y tu con tu responsabilidad”. Entrar en la vida de alguien requiere interés (a veces es posible, a veces no). Pero una vez dentro de la vida de alguien, marcharte es una acto que deja en evidencia dónde estás evolutivamente. Si en el niño asustado. Si en el adolescente enfadado. O si en el adulto agradecido.
Que tu día esté lleno de bendiciones y que Dios sea tu guía .
Namaste 🙏🏻