04/02/2017
Disfrutando de un rato en casa, después de terminar una semana de duro trabajo y no por el hecho de trabajar evaluando, diagnosticando paciente de la mano de Dios; actividad que amo y realizo desde hace más de 25 años si no por lo DIFICIL Y COMPLICADO que es luchar con la falta de medicamento, de luchar y tratar de ayudar a cada familiar con la búsqueda de los productos necesarios para la restitución de la salud de los pacientes. Es horrible trabajar así. Si es horrible para una familia andar en la búsqueda por toda la zona, por toda Venezuela y a veces hasta en el exterior buscando un producto, imagínense para un médico las miles de llamadas, mensajes, redes sociales preguntando dónde conseguirlos, por cual cambiarlo, si le sirve esto o aquello. Y lo peor a veces hasta molestos, como que si nosotros tuviéramos injerencia en este hecho. Ya es muy difícil el tener que adaptarnos a la media existencia de algo en Venezuela, en contra de lo estudiado y aprendido a diario del "deber ser" terapéutico ante un diagnóstico para el día de hoy, para el Siglo XXI en el mundo e index médico y tener que indicar lo que se pueda encontrar y no lo que se debe. Es terrible para un médico que vive estudiando, actualizando conocimientos tener que sacrificar el uso del fármaco ideal para el paciente por el que se pueda conseguir. Por todo esto les sugiero, a mis familiares, amigos y pacientes, que consulten a los especialistas lo más pronto posible ante cualquier signo o síntoma que presenten. Sé que muchos dirán que es por la situación económica, pero al contrario, si esperan, si se automedican, si usan aguas de matas aplicadas y tomadas; entre otras cosas que he visto y oído, al final deberán consultar y en peores condiciones, por lo que seguramente necesitarán más consultas, más estudios paraclínicos y más medicamentos que posiblemente no se consigan y pongan en más riesgo su salud y deban invertir mucho más dinero.