20/11/2025
Mi hija ayer me preguntó si me hubiera gustado ir a ver an Oasis y le dije que POR SUPUESTO QUE SÍ.
Le conté que el (What’s the story) Morning Glory? fue el primer CD 💿 que le regalaron a mi hermano en su vida (y a mí el Stars de Simply red) y que por ende lo escuchábamos sin parar.
Le conté que en esos tiempos había que ESPERAR a que tocaran la canción que querías escuchar en la radio, por lo que la nuestra estaba prendida todo el día (la Rock&pop principalmente).
Y que había que ESPERAR a que nuestros papás juntaran platita para poder comprarnos el CD de nuestra banda favorita en nuestros cumpleaños o Navidad.
No podíamos escuchar la música que queríamos a toda hora y en todo lugar.
Básicamente en esos tiempos nada era tan inmediato como ahora.
Pero volviendo an Oasis.
Qué bonito cómo la música nos hace viajar en el tiempo y sentirnos como lo hacíamos en otras épocas.
Oasis me lleva a esos días de colegio en que las tardes eran largas y había tiempo para hacer las tareas, estudiar, ver tele, hablar por teléfono fijo y escuchar música.
Para enamorarse con Wonderwall y aprender lecciones de vida con Don’t look back in anger, y tantas canciones más, que no se superan.
Ahora que lo pienso, quizás eso es lo que más me da lata de haberme perdido ese concierto: no solo era ver a Oasis. Era recuperar por unas horas esas ansias de algo escaso, de valorar cada canción porque no siempre estuvo ahí, de sentir que el tiempo alcanzaba para todo.
Era volver a ser esa niña/adolescente que todavía no sabía que algún día extrañaría esas tardes infinitas.
Pero bueno, Oasis me enseñó a no mirar atrás con rabia. Así que solo espero que no se vuelvan a separar y que para la próxima, cuando mis hijas me pregunten si fui a verlos, pueda decirles que sí, que por fin pude.
¿Fuiste a verlos?
¿Qué es para ti?