06/12/2025
“El cuerpo necesita unos minutos para orientarse al despertar: luz suave, silencio, respiración lenta.
En la mañana, el organismo libera de manera natural un pico de cortisol que nos ayuda a activar la energía del día.
Pero si abres el teléfono apenas abres los ojos, ese pico se dispara por encima de lo necesario y entras directo en modo alerta.
No es una mala mañana: es biología desregulada por exceso de estímulo.
Acompañar al cuerpo es simple:
deja que la luz natural entre primero, respira profundo un par de veces, siéntate antes de moverte, siente el peso del cuerpo y orienta la mirada al entorno.
Esos minutos permiten que el sistema nervioso haga la transición sin sobresaltos.
El día cambia cuando el despertar no es una carrera, sino un encuentro con uno mismo.”
Un abrazo