22/03/2026
El juicio activa la culpa y la vergüenza. Y cuando aparece la vergüenza… el corazón se cierra.
Por eso, muchas veces, nos cuesta tanto pedir perdón mirando a los ojos.
La mente comienza a anticipar haciéndose muchas preguntas:
“¿Me va a juzgar? ¿Me va a rechazar? ¿Me va a perdonar?”
Y es ahí que el orgullo aparece como defensa.
Nos protege… pero también nos aleja y no nos permite sanar con nosotros mismos y con nuestras relaciones.
Por eso, para la mente, a veces es más fácil disculparse en otros planos:
a través de una foto, en silencio, o mediante un acto psicomágico.
Y eso también tiene valor y fuerza, porque es una energía que se emana, ya que todo vibra.
Cuando te diriges a Dios, a la Fuente, al Todo…
tu mente entiende que estás incluyendo al otro,
porque el otro también es parte de esa misma conciencia.
Un acto psicomágico simple puede abrir grandes procesos internos:
✨ Cierra los ojos, conecta con tu padre o tu madre, y dile:
“Padre/Madre, te veo y te honro.
Gracias por darme la vida, con eso fue suficiente.
Hiciste lo que pudiste con las herramientas que tenías.
Te amo.
Y gracias… porque al darme la vida, me lo diste todo.”
Haz una pequeña reverencia…
y permite que esa energía haga su trabajo en ti.
💫 Perdonar no siempre es hacia afuera.
A veces es un acto profundo de liberación interior.
Cuando sueltas el juicio… te liberas.
Cuando te liberas…
vuelves al amor, que es la esencia del Creador o la Conciencia que mora en tu interior.
En servicio con amor,
Vilú 🪐 🌏 ✨ 💫