24/07/2023
LOS VALORES HUMANOS: UNA NECESIDAD ESPIRITUAL
En los momentos actuales, produce un gran interés el dilema acerca de la concepción de los valores humanos. Con frecuencia se discute tanto en círculos científicos como populares, cual es el estado en que se encuentran, si están en crisis, si están deteriorados, o si se han perdido y no pocos encuentran sus causas en los problemas económicos, políticos, sociales, familiares, etc. Cabe preguntarse ¿Qué entender por valores humanos? ¿Cuales son los valores fundamentales del hombre contemporáneo? ¿Qué contenido tienen en nuestros días? Y ¿cuales son las vías para su formación y desarrollo?
Hay que reconocer que existen valores universales propios de todos los seres humanos y esos valores poseen las características propias de una generación y de un lugar específico del mundo. Por eso el estado de los valores humanos se determinan por la relación que existe entre rasgos comunes a todo ser humano y rasgos específicos propios de una época y de una situación social dada.
El mundo de hoy inmerso en profundas crisis económicas, políticas, financieras y sociales retoma un nuevo redimensionamiento de los valores humanos. Es importante aclarar que el valor humano depende en lo fundamental del medio social en que se desenvuelve el ser humano, porque se relaciona con la forma en que se asimilan esas condiciones sociales. Esta asimilación de las condiciones histórico-sociales se encuentran vinculada a las relaciones interpersonales. El valor humano siempre tiene incidencia en la actitud de una persona hacia otra, derivada de las condiciones en que se producen estas relaciones interpersonales. La personalidad se forma bajo el conjunto de las relaciones sociales, por lo que el hombre es un producto bio-psico-social y que responde a las condiciones del momento y del lugar que le corresponde y desenvuelve. De acuerdo a la evolución histórica del concepto de los valores humanos, se destacan dos momentos importantes: primero, desde los Estoicos hasta la primera mitad del siglo XIX hasta nuestros días, que sustenta la tesis de analizar el concepto de los valores humanos, desde la óptica de la relación recíproca de lo subjetivo y lo objetivo, es decir, lo ven con la unidad y diversidad de la vida espiritual y material de toda sociedad.
Se considera, pues los valores humanos, en cuanto a precisión del concepto como: significaciones socialmente positivas que mueven al mundo espiritual del ser humano, que se relaciona con su práctica histórico-social, con su acción para los demás, para su entorno natural y para consigo mismo. Ciertamente a todo valor corresponde un antivalor, atendiendo al principio del justo medio, todo valor está en el centro de sus antípodas o por exceso o por defecto. Por ejemplo: la valentía tiene un anti-valor que es la cobardía, pero su extremo sería la osadía y por supuesto, el libre albedrío o la capacidad de elección del sujeto, es lo que connota lo específico de su naturaleza como ser social, es decir, la libertad.
Educar al ser humano en los valores humanos, es educarlo para que se oriente en el valor real de las cosas, significa aceptar al ser humano como el supremo valor entre todas las realidades humanas, y que no debe supeditarse a ningún otro valor terreno, dinero, estado, ideología... Preparar al ser humano para la vida significa, ante todo, dotarlo de una formación cultural y científica que le permita asumir la realidad en términos de significación social del mundo, lo cual le permitirá actuar consecuentemente como ser social, como ente transformador y como productor y reproductor de la vida social. Pero lógicamente educar en tiempos de escepticismos, en tiempos de postmodernismos, descubrir valores del humanismo en tiempos de desarrollo desigual, de destrucción del medio ambiente, de la infranqueable distancia entre ricos y pobres, es un reto sin precedentes.
La aceptación de crisis de los valores humanos en nuestra sociedad debe comprenderse por el hecho de que aún cuando en la sociedad una parte de las personas son portadoras de valores positivos, se aprecia que un número por encima de lo normal, sus actitudes no corresponden con los valores humanos que la esencia de nuestro sistema social propugna. Si el “mundo de los valores”, puede servir de guía para la humanidad en sus aspiraciones de paz y fraternidad, deben servir también de guía al ser humano en sus deseos de auto realización y perfeccionamiento.
Hemos de tener muy presente que los valores nos ayudan a despejar las principales interrogantes de la existencia, quienes somos, y qué medios nos pueden conducir al logro de ese objetivo fundamental al que todos aspiramos: LA FELICIDAD.
Articulo Nº 2 escrito por Elizabeth Santander el año 2004.
Publicado por Diario el Salitre