14/10/2020
¿Hablemos de Medusa?
Imagino que has escuchado de ella a través de la historia mitológica escrita por el poeta romano Ovidio. Medusa era una hermosa doncella, la única mortal de tres hermanas conocidas como gorgonas. Su belleza cautivó la mirada del dios del mar, Poseidón, quien la violó en el templo sagrado de Atenas. Furiosa por la profanación de su templo, Atenas transformó a Medusa en un monstruo con la capacidad mortal de convertir en piedra a cualquiera que la mirara a la cara. Esto fue representado en el renacimiento por Cellini en 1554 por un Perseo triunfante encima del cuerpo de medusa, sosteniendo su cabeza en alto (Segunda imagen)
Esto da para análisis... Una mujer que es violada es convertida en monstruo por otra mujer y resulta decapitada en el piso por otro hombre sobre su cuerpo. A mí esa historia no me gusta, pero se asemeja mucho a lo que sigue (lamentablemente) ocurriendo cuando una de nosotras visibiliza casos de violaciones y abusos. Donde la justicia no condena al victimario sino a la víctima “por su actuar” y la opinión pública solo busca saber: ¿Por qué estaba ahí?, ¿Por qué permitió aquello?, ¿Por qué no habló antes? Y un sinfín de porqués.
Estaba mañana navegando por la red, me encontré con un post que contaba que un escultor argentino; Luciano Garbati había instalado su obra “Medusa con la cabeza de Perseo” (creada en 2008, pero que se hizo famosa en 2018) en Collect Pond Park, en la zona sur de Manhattan como el mismo indica “Esta plaza está rodeada por edificios de Justicia”. El ánimo del escultor no es reivindicar la venganza sino más bien presentar a una Medusa que es capaz de defenderse de un potencial asesino.
Esta escultura me llevó a pensar en varias cosas. Como desde la deconstrucción de ideas podemos tener una visión más transparente de nuestras bases como sociedad.
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