04/11/2015
El biomagnetismo es una terapia que consiste en reconocer por medio de imanes los puntos de energía alterados en nuestro cuerpo y que en conjunto pueden estar generando algún problema físico o molestias de otro tipo que pueden ser crónicas o agudas. Para lograr esto se utilizan imanes pasivos. Se llaman así porque no tienen corriente de electricidad y tampoco están conectados a artefactos electrónicos. Los imanes se pueden colocar en diferentes partes del cuerpo, de acuerdo a la dolencia o al problema que se intente resolver. Cuando están colocados realizan una búsqueda biomagnética para reconocer las zonas que tiene alterado su potencial energético.
El funcionamiento de los imanes
Los imanes tienen la función de rastrear donde están las alteraciones energéticas. Una vez encontradas estas zonas con los imanes pasivos, el médico o especialista coloca un conjunto de imanes redondos con la misma polaridad con una fuerza superior a los 1000 gauss, en dichos sectores en un tiempo que puede ir entre los 10 a 15 minutos aproximadamente en cada zona. Por lo general se aplican de manera simultánea en las distintas zonas alteradas. Las sesiones de aplicación de imanes pueden varias de acuerdo al problema y al paciente mismo.
Los imanes colocados en el cuerpo generan una interrupción de la retroalimentación de energía que hay entre bacterias y virus. Con esto entonces, se corrige la alteración del pH y de las zonas que estaban desequilibradas energéticamente en el organismo. Luego de este proceso, los microrganismos pierden su energía y terminan siendo eliminados. En relación a los virus, el cambio del pH obstaculiza su reproducción y quedan debilitados o destruidos por el sistema inmunológico