09/01/2026
El atravesamiento de la fantasía como momento final del tratamiento psicoanalítico. Esta idea parece poder encajar perfectamente en la idea común de lo que debería ahcer el psicoanalísis: por supuesto, deberia librarnos de nuestras fantasías idiosincráticas y permitir que nos enfrentemos a la realidad tal y como es. Sin embargo esto es precisamente lo que Lacan no tiene en mente; lo que pretende de hecho es casi su opuesto exacto. En nuestra existencia cotidiana estamos inmersos en la realidad (estructurada y sostenida por la fantasía), y esta inmersión es perturbada por síntomas que dan testimonio del hecho que de otro nivel de nuestra psique, reprimido, se resiste a esta inmersión. Atravesar la fantasía por lo tanto, quiere decir paradójicamente identificarse plenamente con la fantasía, es decir, con la fantasía que estructura el exceso que resiste a nuestra inmersión en la realidad cotidiana, o, por citas una formulación sucinta de Richard Boothby:
"Atravesar la fantasía no quiere decir que el sujeto de algún modo abandone su implicación con caprichos arbitrarios y se acomode a la realidad pragmática, sino precisamente lo contrario: el sujeto es redimido al efecto de la falta simbólica que revela el limite de la realidad cotidiana. Atravesar la fantasía es en sentido Lacaniano, es ser llamado por la fantasía de una forma más profunda que nunca, en el sentido de ser llevado a una relación más íntima con el núcleo real de la fantasía que trasciende su conversión en imagen.