07/04/2026
Nos volvemos a abrazar
Con la Caro nos conocimos hace muchísimos años, era una capacitación de parto vertical de esas que suelo hacer para matronas. Y esa capacitación la recuerdo como un antes y un después, porque de verdad fue tan profunda que logramos tocar corazones de una manera que no vi nunca más. Y ahí nos conocimos.
La caro esperaba su primer bebé, siempre conversamos por Instagram, pero también participaba de la en WhatsApp. Un día me cuenta que estaba en contracciones pero que no entraba en trabajo de parto, estaba cansada y lo estaba dando todo con su pareja en la casa.
En eso, me surgió la idea y le digo: “y si voy a acompañarte a tu casa para aliviar el dolor?”, me responde con un sí rotundo, y para alla me fui.
Era medianoche y hacía mucho calor de verano, centramos en el acompañamiento en el alivio no farmacológico del dolor, e intentar de que el trabajo de parto en casa fueron una experiencia bonita e inolvidable.
Usamos la pelota, rebozo, masaje, Aromaterapia, guaterito caliente, suspensión, abrazos, mantras, e incluso se dio una una tina caliente maravillosa que junto a su pareja disfrutaron, comimos galletitas sin gluten y chocolate caliente ancestral.
Llegó la hora del amanecer y la carito estaba super cansada, hablamos sobre la posibilidad de ponerse anestesia para, después de tres días de dolor, poder dormir comer y descansar. Prepararon sus cosas y se trasladaron a la clínica.
La foto de nuestro abrazo simboliza el crecimiento y la conversión de una matrona hacia una mirada desde el respeto, pero también de una mujer que lo dio todo en un trabajo de parto larguísimo y que pudo disfrutar y conectar con el placer durante el trabajo de parto en su casa, acompañada de su pareja y de su matrona.
Yo no la acompañé en su parto, pero sí en su casa y fueron momentos maravillosos.
Gracias por permitirme estar en un momento tan especial contigo.
Bienvenido al mundo David.
Relato y foto autorizada de
Carolina Gonzalez