Mi Talla Ideal.

Mi Talla Ideal. Coaching certificado en Obesidad y Metabolismo. Talleres y charlas a grupos y particulares.

03/02/2026

Nuestra amiga Ana Salgado nos escribió al correo electrónico de la pagina (mitallaideal.salud@gmail.com) realizando las siguiente consulta:
Hola amigos de mi talla ideal. les cometo, soy una persona que está gordita y que a pesar de eso no como mucho , al ir a consulta con una nutricionista me dijo que mis exámenes estaban bien me mandó a comer las 3 comidas más las colaciones que es algo de verdad me cuesta mucho cumplir, me dijo próxima cita para 4 meses y me dijo que no puedo hacer dietas. La verdad sigo igual no bajo de peso no como tanto dulce y menos tomo bebidas gaseosas ,que recomendaciones me pueden dar.
Estimada Ana:

Desde una perspectiva metabólica y hormonal, lo que describes es coherente con lo que se observa en personas con dificultad para perder grasa, aun comiendo poco.

El problema no suele ser la cantidad, sino la señal hormonal
La pérdida de grasa está regulada principalmente por la insulina. Si esta se mantiene elevada gran parte del día (por carbohidratos frecuentes o muchas ingestas), la lipólisis se inhibe, incluso con ingestas calóricas moderadas o bajas.

Dos comidas bien estructuradas pueden ser más eficaces
Un esquema de 2 hasta 3 comidas al día, ricas en proteína adecuada y grasa natural, permite períodos más largos de insulina baja, favoreciendo el uso de grasa corporal como energía. En muchas personas esto resulta más efectivo que 5–6 comidas pequeñas.

Comer poco no es lo mismo que comer lo suficiente
Un error común es reducir demasiado la comida. Ingestas crónicamente bajas, especialmente de proteína, reducen el gasto energético basal y pueden generar estancamiento.

Resistencia a la insulina no siempre aparece en exámenes básicos
Glucosa y perfil lipídico normales no descartan resistencia a la insulina a nivel tisular. Por eso, la respuesta clínica (hambre, estancamiento, grasa abdominal) suele ser más informativa que un solo análisis.

Estrés, cortisol y retención de líquidos
El estrés fisiológico o dietario mantiene cortisol elevado, lo que puede ocultar pérdida de grasa real en la balanza.

En resumen: si los análisis están normales y no hay pérdida de peso, ajustar la frecuencia de comidas (por ejemplo 3 comidas), asegurar proteína suficiente y reducir o eliminar carbohidratos de forma consistente suele ser más efectivo que seguir bajando calorías.
Espero haberte ayudado con mi respuesta.
Saludos cordiales.

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02/02/2026

Cuando recibes un diagnóstico de diabetes, hay algo que se vuelve indispensable:
aprender a decir no a los ultraprocesados.
No porque seas exagerado,
sino porque tu cuerpo ya no puede manejar refrescos, galletas, pan ni “solo un poquito”.
Eso ya no es antojo.
Es daño acumulado.
Lo más difícil no es la enfermedad.
Es la presión social.
Familia y amigos que insisten en que “no pasa nada”, que “uno no te va a matar”.
Pero la diabetes no funciona así.
Cada pico de glucosa es más desgaste para el cuerpo.
Decir no no es castigo:
es parte del tratamiento.
El control viene de cambiar hábitos, no de fingir normalidad.
Con diabetes, comer “como todos” no es convivir.
Es poner en riesgo tu salud.
Cuidarte no es egoísmo.
Es responsabilidad.

NO ES TU EDAD. ES TU INSULINA ALTA. ¿La panza no baja aunque “comas sano”? No es porque tengas más de 30 o 40. No es que...
02/02/2026

NO ES TU EDAD. ES TU INSULINA ALTA.
¿La panza no baja aunque “comas sano”?
No es porque tengas más de 30 o 40. No es que tu metabolismo “ya no funcione”

Una insulina alta = grasa almacenada
Mantienen tu insulina elevada TODO el día
Avena Harinas
Frutas Arroz
Yogur Pan
Azúcar Pastas

Mantienen la insulina estable y permiten quemar grasa
Huevo
Carne
Palta (aguacate)
Verduras

Deja de culpar a la edad. Empieza a corregir tu insulina.

02/02/2026

Si la sal se queda en tu cuerpo, la presión sube; descubre como desecharla.
1 Sal vs. potasio, juego en equipo.
Dentro de la célula manda el potasio y afuera, el sodio. El potasio ayuda a expulsar la sal, bajando la presión al sacar líquido retenido.
2 Energía real: glucógeno cargado. Con suficiente potasio, el hígado guarda glucosa como glucógeno. Sin el, no hay buen “almacenaje” y el hambre aprieta.
3 Ritmo del corazón. El potasio participa en el ritmo cardíaco. Lo peligroso suele ser quedarse corto de potasio, no usarlo.
4 ¿Cuánto falta en la vida real? La academia médica de EE. UU. pide 4,700 mg/día de Potasio; la gente consume ~2,100. Al revés con la sal: recomiendan 2,000 mg y se toman ~4,400. El potasio abunda en verduras de hojas verdes.
5 Tres señales de que falta Potasio
Antojos de dulces/carbohidratos (en la noche, sobre todo).
Calambres (pantorrilla, típicamente). Manos o pies hinchados por líquido.

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02/02/2026

A veces creemos que fallamos. Que no tuvimos fuerza de voluntad.
Que “otra vez caí” en eso que me había prometido dejar.

Pero lo que pasa no tiene nada que ver con falta de carácter.
Tiene que ver con cómo funciona el cerebro bajo estrés, cansancio o sobrecarga emocional.

Cuando estás saturada(o), la dopamina busca recompensa rápida y predecible, no bienestar a largo plazo. Y tu memoria asociativa ya tiene registrado qué comida te dio un alivio inmediato antes.
No pide la comida: pide el alivio.

Si además hay cortisol alto estrés, urgencia, exigencia, emociones intensas el control baja, la amígdala se activa y el cerebro entra en “modo supervivencia”.

En ese estado no eleges: reaccionas. Por eso vuelves exactamente
a lo que querías evitar. No porque te haga bien, sino porque le enseñaste al cerebro que eso calma rápido.
Aunque después venga la culpa, la hinchazón o la sensación de “por qué hice esto”.

El punto no es castigarte. El punto es entender que el cerebro repite lo conocido, lo que funcionó antes, lo que le dio una micro-pausa emocional cuando no tenía recursos.

Reprogramarlo no es imposible: es entrenamiento, prevención, señales nuevas, elecciones más accesibles y ambientes que no jueguen en tu contra.

No estás fallando. Tu cerebro está resolviendo como puede. Y eso... se puede cambiar.

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01/02/2026

¿Sabias que?
Consumir alimentos ultraprocesados y altos en calorías por solo cinco días puede generar cambios duraderos en tu cerebro, incluso si no subes de peso?

Estos alimentos activan el sistema de recompensa del cerebro, liberando dopamina y generando placer. Con el tiempo, el cerebro pierde sensibilidad a la dopamina, por lo que las personas necesitan más comida chatarra para sentir la misma euforia.

01/02/2026

Recuerda esto:
Tu transformación empieza en la cocina, no en el gimnasio.

1. El inicio real de cualquier cambio
No importa cuánto entrenes.
No importa cuántas rutinas sigas.
No importa cuánto sudes en el gym.
Si tu entorno no cambia, tu cuerpo tampoco cambia.

La verdader transformación empieza mucho antes de tocar una pesa:
Empieza cuando decides qué compras.
Empieza en tu cocina.

2. Tu refri y tu alacena son tu verdadero campo de batalla
No es falta de fuerza de voluntad.
Es el entorno que tú mismo construiste.

🍩🍟🍫 Cuando estás rodeado de comida chatarra, caer es cuestión de tiempo.
🥩🍎🥦 Cuando tu casa está llena de comida real, cada día juegas a tu favor.

No necesitas voluntad infinita.
Necesitas un entorno que trabaje contigo, no contra ti.

3. El equilibrio existe… pero tu base manda
Claro que puedes comer algo rico de vez en cuando.
Vivir también es disfrutar.

Pero recuerda:
Tu cuerpo no se construye con excepciones.
Tu cuerpo se construye con hábitos.
Que el 80–90% de lo que tengas en tu casa te acerque a tu mejor versión.
Porque si tu base es chatarra, tu cuerpo lo refleja.
Y si tu base es salud, tu cuerpo lo agradece. 💪

4. El súper: donde realmente empieza tu progreso.
Cada vez que vas al supermercado estás tomando una decisión enorme:
¿Eliges alimentos que te construyen?
¿O eliges alimentos que te sabotean?
Cada compra es un voto.
Y tu progreso empieza ahí, mucho antes del gym.

5. El espejo no miente… y tu refri tampoco
El cuerpo que ves en el espejo es el reflejo de:
• tus decisiones diarias
• tus hábitos
• tu entorno

El progreso no se improvisa.
Se construye.
Y todo empieza en tu cocina.

01/02/2026

Cómo el consumo crónico de pan puede favorecer el hipotiroidismo:
Muchas personas creen que el hipotiroidismo aparece “porque la tiroides falla”, como si fuera un problema aislado del cuello hacia arriba. Pero en la práctica clínica, la historia suele ser más larga, más silenciosa y mucho más metabólica.

Todo comienza, otra vez, con algo cotidiano: pan todos los días.
Pan en el desayuno.
Pan en la once.
Pan “integral”, “artesanal”, “de masa madre”.
Pan que parece inocente.

Cada vez que una persona come pan, especialmente pan moderno hecho a base de trigo, su organismo recibe una carga rápida de carbohidratos. Esa carga se transforma en glucosa, la glucosa sube en la sangre y el cuerpo responde liberando insulina.

Al inicio, el sistema funciona.
Pero cuando este estímulo ocurre todos los días durante años, el metabolismo empieza a cambiar.

La insulina se mantiene elevada de forma crónica y aparece la resistencia a la insulina. Y aquí ocurre algo que casi nunca se explica al paciente: la tiroides no funciona en el vacío, funciona dentro de un sistema metabólico completo.

La hormona tiroidea T4 necesita convertirse en T3 para ejercer su efecto. Esa conversión ocurre principalmente en el hígado y en otros tejidos periféricos. Cuando el hígado está infiltrado de grasa, inflamado o metabólicamente alterado una situación muy frecuente en personas que consumen pan a diario esa conversión se vuelve ineficiente.

El laboratorio puede mostrar una TSH “normal” o levemente elevada, pero el paciente empieza a sentirse distinto: cansancio, frío, lentitud mental, aumento de peso, caída del cabello. No porque la tiroides esté destruida, sino porque su señal hormonal no se está utilizando bien.

A esto se suma otro fenómeno importante.
El trigo moderno contiene proteínas como el gluten, que en personas genéticamente susceptibles pueden aumentar la permeabilidad intestinal. Cuando el intestino se vuelve más permeable, fragmentos de proteínas pasan al sistema inmune y activan inflamación crónica de bajo grado.

La tiroides es especialmente sensible a este tipo de inflamación.
Por eso no es casual que el hipotiroidismo autoinmune, como la tiroiditis de Hashimoto, sea mucho más frecuente en sociedades donde el consumo de trigo es diario y constante. No es que el pan “cause” Hashimoto de forma directa, sino que crea un terreno inflamatorio y metabólico donde el sistema inmune pierde tolerancia.

Además, la insulina elevada interfiere con múltiples ejes hormonales. El cuerpo entra en un modo de ahorro energético. El metabolismo se frena. La conversión de T4 a T3 disminuye aún más. El organismo interpreta que no es momento de gastar energía, sino de conservarla.

El resultado final es un estado que clínicamente se parece al hipotiroidismo, aunque muchas veces los exámenes no sean dramáticos.

El paciente no se siente bien. Pero le dicen que “sus exámenes están normales”.
Por eso, en la práctica, es tan común ver personas con síntomas tiroideos persistentes que consumen pan todos los días, aunque estén medicadas o “controladas”. El problema no siempre es la glándula. Muchas veces es el contexto metabólico en el que esa glándula intenta funcionar.

Conclusión
El consumo crónico de pan no daña la tiroides de forma directa como un veneno. La afecta de manera indirecta, silenciosa y progresiva, a través de:
alteraciones de la insulina,
disfunción hepática,
inflamación crónica de bajo grado,
alteración de la conversión hormonal,
y activación inmunológica en personas susceptibles.

No es ideología. No es una moda alimentaria.
Es fisiología humana observada todos los días en la práctica clínica.

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01/02/2026

Sigamos hablando del pan.
Pan integral, al banquillo de los acusados:
Es sorprendente, ver cómo los profesionales de la salud indican en las dietas que el pan integral es bueno y mejor. Que es una opción saludable. Que es lo correcto. Lo escriben en recetas, lo repiten en consultas, lo enseñan con convicción. Y sin embargo, lo que vemos todos los días en el cuerpo humano dice otra cosa.

Ese pan integral que se recomienda no es un alimento fisiológico. Es un producto ultraprocesado que actúa como basura metabólica y, en determinados contextos, como un facilitador de procesos inflamatorios crónicos que se asocian a enfermedades graves, incluido el cáncer.

No porque los profesionales sean ignorantes o malintencionados. Sino porque así fueron formados.
En muchas escuelas de salud se enseña a seguir guías, no a observar fisiología viva. Se enseña a mirar calorías y porcentajes, no a ver órganos enfermos. Se enseña a repetir consensos, no a cuestionar lo que ocurre dentro del cuerpo humano.
Entonces ocurre algo profundamente absurdo.

Se sabe que el consumo habitual de harinas modernas, incluso llamadas integrales, produce picos repetidos de insulina, favorece la resistencia a la insulina, mantiene inflamación crónica de bajo grado y sobrecarga metabólicamente al hígado. Y aun así, se indica como parte de una dieta supuestamente saludable.
Es como si todos supieran que fumar hace mal, pero en la indicación médica se escribiera fumar con filtro porque es mejor.
Así de incoherente. Así de normalizado.

La palabra integral viene de íntegro, de algo completo, natural, no intervenido. Pero el pan integral moderno no tiene nada de íntegro. Proviene de trigos genéticamente modificados por selección industrial, molidos de forma ultrafina, procesados para maximizar rendimiento y consumo, no para respetar la biología humana.

El cuerpo no lee etiquetas. El cuerpo responde a señales.
Y la señal que entrega este tipo de pan es siempre la misma. Glucosa rápida, insulina elevada, repetición diaria.

Al principio no ocurre nada visible. El organismo se adapta. El páncreas responde. El hígado amortigua. La sangre se mantiene aparentemente normal. Pero esa normalidad tiene un costo.

El exceso de glucosa no desaparece. Se transforma en grasa dentro del hígado. Se activa inflamación. Se altera la señal metabólica. Todo esto ocurre años antes de que aparezca la diabetes, el sobrepeso clínico o el cáncer metabólicamente asociado.
Esto no se ve en una tabla de calorías. Se ve en ecografía. Se ve en órganos reales.

Por eso contar calorías no soluciona nada. Ningún animal en la naturaleza cuenta calorías. Ningún animal desarrolla resistencia a la insulina viviendo en su entorno natural. El problema no es la persona. El problema es el ambiente moderno que ofrece productos diseñados para enfermar lentamente mientras se venden como normales.

No es ideología. No es moda. Es fisiopatología observable todos los días.
Y cuando finalmente aparece la enfermedad, nadie se pregunta por qué se recomendó durante años aquello que claramente no era fisiológico.

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01/02/2026

Evidencia científica: el mecanismo mediante el cual el pan favorece el desarrollo de diabetes
El pan especialmente el pan moderno, blanco, refinado o “integral” no provoca diabetes por casualidad ni por exceso calórico aislado.
La provoca a través de mecanismos fisiopatológicos bien descritos, repetidos a diario durante años.
Este proceso no es inmediato. Es silencioso, progresivo y acumulativo.

1) El pan moderno actúa como azúcar de rápida absorción
El pan, incluso el “integral”, está compuesto principalmente por almidones altamente digeribles, especialmente amilopectina A.
Esta molécula:
• se digiere muy rápido
• se transforma en glucosa en minutos
• eleva la glicemia de forma abrupta
Desde el punto de vista metabólico, el organismo no distingue si esa glucosa proviene de una bebida azucarada o de un pan “saludable”.

2) Picos repetidos de insulina: el primer daño real
Cada alza brusca de glucosa obliga al páncreas a liberar grandes cantidades de insulina para evitar que la sangre se vuelva tóxica.
Cuando esto ocurre:
• una vez → el sistema se adapta
• todos los días, por años → el sistema colapsa
El cuerpo comienza a proteger la sangre a costa de los tejidos, desviando la glucosa hacia:
• hígado
• músculo
• tejido adiposo
Aquí se inicia la resistencia a la insulina.

3) Hígado graso: la antesala silenciosa de la diabetes
El hígado recibe el exceso de glucosa y la convierte en grasa mediante lipogénesis de novo.
Resultado:
• acumulación de grasa hepática
• alteración del metabolismo de la insulina
• aumento progresivo de la glicemia basal
En la práctica clínica, el hígado graso suele aparecer años antes que la diabetes, incluso con exámenes de sangre aún “normales”.

4) Exorfinas del trigo: comer pan no es neutro
El trigo contiene proteínas (como el gluten) que, al digerirse, liberan exorfinas, compuestos con efecto opiáceo.
Estas:
• estimulan centros de recompensa cerebral
• aumentan el apetito
• refuerzan el consumo repetido
• generan dependencia alimentaria
Por eso muchas personas:
• no pueden comer solo un trozo
• sienten ansiedad al intentar dejarlo
• recaen incluso con diagnóstico metabólico
No es falta de voluntad. Es neuroquímica.

5) El error histórico: confundir “integral” con fisiológico
El trigo integral moderno:
• no es el trigo ancestral
• tiene alta carga glicémica
• ha sido modificado para rendimiento, no para salud
La etiqueta “integral” no lo vuelve metabólicamente seguro, especialmente cuando se consume a diario.

6) Resultado final: diabetes mellitus tipo 2
Tras años de:
• picos de glucosa
• hiperinsulinemia crónica
• resistencia a la insulina
• hígado graso
el sistema falla.

La diabetes no comienza el día del diagnóstico.
Comienza años antes, muchas veces con pan “saludable” todos los días.

Conclusión
El pan favorece la diabetes mediante una cadena fisiopatológica clara y documentada:
• picos de glucosa
• hiperinsulinemia crónica
• resistencia a la insulina
• hígado graso
• colapso metabólico
No es ideología.. No es moda. Es fisiología humana observada a diario en la práctica clínica y ecográfica.

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31/01/2026

Evidencia científica: cómo el pan termina elevando la presión arterial

La mayoría de las personas cree que la hipertensión aparece porque uno “come mucha sal” o porque “es hereditaria”.
Pero en la práctica clínica diaria, la historia suele ser otra. Mucho más silenciosa. Mucho más larga.

Todo empieza con algo que parece inofensivo: pan todos los días.

Pan en el desayuno.
Pan en el almuerzo.
Pan en la once.
A veces blanco, a veces integral, a veces “saludable”.

Cada vez que una persona come pan, ocurre un proceso muy concreto en el cuerpo. El almidón del pan se transforma rápidamente en glucosa. Esa glucosa entra a la sangre y el organismo, para protegerse, libera insulina. No un poco: mucha insulina.

Al comienzo no pasa nada grave. El cuerpo es adaptable. Compensa.
Pero cuando este estímulo se repite todos los días durante años, la insulina deja de ser una solución y se transforma en el problema central.

La insulina no solo regula el azúcar. También actúa sobre el riñón.

Cuando la insulina se mantiene elevada de forma crónica, el riñón recibe una señal clara: retener sodio.
Donde hay sodio retenido, hay agua retenida.
Y cuando aumenta el volumen de agua dentro de los vasos sanguíneos, la presión comienza a subir.

No sube de golpe.
No duele.
No avisa.

Al mismo tiempo, la insulina elevada estimula el sistema nervioso simpático, el sistema de alerta del cuerpo. El organismo entra en un estado de tensión constante: el corazón late más fuerte, las arterias se contraen y pierden flexibilidad, incluso cuando la persona está en reposo.

Con los años, aparece un daño aún más profundo. El endotelio, la capa interna de las arterias, se enferma. Produce menos óxido nítrico, una sustancia esencial para que los vasos se relajen. Las arterias se vuelven rígidas. La presión deja de ser solo un problema de volumen y se transforma en un problema estructural.

En este punto, el paciente suele tener varias cosas al mismo tiempo: hígado graso, resistencia a la insulina, aumento de peso abdominal y presión arterial elevada. Muchas veces con exámenes de glicemia todavía “normales”.

Por eso reducir solo la sal muchas veces no funciona.
El problema no era la sal aislada.
Era la combinación de sal con un metabolismo dominado por insulina alta.

La hipertensión moderna no nace en el corazón.
Nace en el metabolismo.

No es una enfermedad súbita.
Es el resultado final de años de señales hormonales equivocadas, repetidas todos los días.

Como una bomba de agua empujando sin parar dentro de una manguera.

Conclusión

El pan favorece la hipertensión arterial no porque “tenga sal”, sino porque estimula de forma crónica la insulina. Y la insulina, cuando está elevada por años, cambia cómo el riñón maneja el sodio, cómo el sistema nervioso regula la presión y cómo las arterias se

No es ideología.
No es moda.
Es fisiología humana observada todos los días en la práctica clínica.

El sedentarismo causa multitud de problemas musculoesqueléticos, además de una pérdida acelerada de músculo y masa ósea....
31/01/2026

El sedentarismo causa multitud de problemas musculoesqueléticos, además de una pérdida acelerada de músculo y masa ósea.
El entrenamiento de fuerza es la mejor manera de prevenir esos problemas y, a pesar de lo que mucha gente piensa, es menos lesivo que actividades como correr o jugar al fútbol.
Eso no quiere decir que no corras o practiques otros deportes, que son también muy beneficiosos.
El mensaje es sencillo: el mayor riesgo es no moverse.

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Alcalde Luis Osorio
Puente Alto

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