06/04/2016
"Este verano fuimos de vacaciones a un Lago.
El primer día que llegamos bajamos con los niños para que se bañaran, Felipe sólo quería nadar.
Esa tarde había un hombre joven con su hijo pequeño.
La verdad es que conversaron con Christian. Yo me dediqué a ver como se bañaban los niños.
Ese mismo día Christian me dijo: Te fijaste en el pequeño?
Estoy seguro que tiene Asperger o Autismo.
Es como mirar a Felipe a esa edad.
Me sorprendí, no me dí cuenta.
Estuve absorta observando el paisaje y disfrutando de nuestro primer día de descanso.
Al día siguiente, salimos de la cabaña y nos sentamos a jugar en el pasto. Los niños llevaron sus peluches, y juguetes.
En eso estábamos cuando apareció el niño y se paró a mi lado, en silencio, con sus manitos haciendo dibujos en el aire, los mismos dibujos imaginarios y aleteos que hace mi Felipe cuando algo le produce alguna emoción.
De pronto, apareció su Papá.
Un papá joven. No más de 30, con suerte.
Lo tomó en brazos con amor y se sentaron a nuestro lado en el pasto.
Nos saludó y nos dijo:
Hola!
Saben que de ayer quiero conversar con Uds.
Observé a su hijo bañarse ayer y jugar.
Y si me disculpan, estoy seguro que él, si no tiene Autismo, tiene Asperger. Y no podía parar de preguntarme cómo lo han hecho? Como él puede comunicarse y relacionarse como lo hace?
Disculpenme pero soy nuevo en esto, mi Abraham tiene recién 4 años y estoy con él, recién diagnosticado.
Me pueden orientar?
En fin, estuvimos más de una hora conversando, compartiendo experiencias.
Me sorprendí de escuchar a Christian dando tantos consejos y contándole tantas cosas de Felipe.
Generalmente Christian es muy callado. Pero esta vez no, habló largo y entusiasmado.
Hablamos de terapias ocupacionales, de fonoaudiólogos, de sicólogos, pero sobre todo de amor y paciencia.
Felipe inmediatamente cuando ellos llegaron a sentarse con nosotros también se acercó y mientras jugaba con sus Angry birds, escuchó atentamente,a ratos ido, y a ratos observabando a él niño.
Que por cierto nunca paró de besar a su padre.
Este joven Padre, lo trataba con mucho amor y paciencia, traduciéndole a su pequeño todo este mundo tan complejo.
Me ví, como tantas veces....
Observé a Felipe, y lo ví tan grande, casi un preadolescente.
Y pensé cuantos años, cuanto hemos vivido y recorrido, todo lo que hemos avanzado.
Recordé tantas p***s, frustraciones, situaciones en que me sentí tan agotada, tan incomprendidos. Volví a observar a Felipe jugando con palos de árboles, con hojas, con su hermana. Y sentí una emoción indescriptible.
Más tarde, salimos a caminar con Felipe, y la Panchi.
Y le pregunté a Felipe que pensaba de lo que había escuchado mientras conversábamos con ese papá.
Me dijo y trataré de ser lo más literal posible....
Mamá ese niño no habla y su papá se preocupa mucho por eso. Te acuerdas mamá cuando yo era pequeño y no hablaba?
Lo que pasa es que nosotros los Asperger, somos muy tímidos o a veces tenemos miedo. Pero hablamos en nuestro cerebro. Yo hablaba en mi cerebro. Siempre hablaba en mi cerebro.
Un día hablé y empecé a decir las palabras. Pero siempre hablé.
Lo entiendes mami?
En ese momento ni me moví, seguí ahí compartiendo ese minuto revelador, que mi hijo me obsequiaba.
Sólo tímidamente le pregunté:
Hijo y que le aconsejarías a ese padre?
Felipe me contestó:
Que tenga paciencia, que espere.... Su hijo algún día sacará las palabras de su cerebro. Cuando no se asuste del mundo.
Esto lo cuento meses después, porque encontré anoche, tarde, el papel que garabateé, a la rápida, nuestra conversación con Felipe, porque me removió. Porque pensé en mi capacidad verbal de pequeña, en mi infancia con ese sentimiento de soledad, de pensar y pensar. De tener un mundo en mi cabeza.
Y ahora 40 y tantos años más tarde, abro la puerta de tantos misterios de la mano de mi hijo.
Él me acababa de entregar la llave. Así sin más.
Felipe ese día ya tarde, me dijo antes de dormir que me amaba, me besó la mejilla y me volvió a repetir, que me agradecía por tener paciencia.
Ahora lo escribo, y reconozco mi emoción y el n**o en la garganta.
Lo comparto, porque sé que a más de alguien le provocará un eco en la cabeza, porque muchos han vivido parecido a nosotros, porque sé que hay personas que están en lo mismo.
Y porque hay niños que quizás nunca hablarán con palabras que " se escuchen" pero eso jamás querrá decir que, no sienten, no piensan y no se comunican.
Dejaré está publicación como carácter público, para que se la compartan a quien estimen conveniente. Siempre hay familias que pueden pensar que sus hijos, sobrinos, nietos, etc... No se comunican.
No es así.
Una mirada, un beso furtivo, un tímido abrazo, y hasta el propio silencio nos habla, nos cuenta que hay una persona que piensa y que siente.
Hoy es 2/de Abril, día de la concienciación del Autismo.
Este es mi aporte, en realidad no. No es mi aporte.
Yo Sólo abro la puerta de lo que mi hijo me enseñó.