25/07/2017
Quietud dinámica
Observar la quietud del cuerpo en nuestra práctica de zazen no consiste en imitar una figura rígida como un buda de madera, piedra o metal. Por el contrario, consiste en poner toda nuestra energía vital en volver a la postura justa instante tras instante. Es, por tanto, una “quietud dinámica” y vital, porque volvemos una y otra vez al presente, a través de la forma física de buda; la postura es despertar.
En lo que se refiere a la mente, muchas personas se preocupan por no poder alcanzar un estado de quietud mental en el que los pensamientos no las acosen más. Se piensa que si se logra poner la mente en blanco se podrá permanecer en ese estado y solucionar todas las ansiedades de la propia insatisfacción. Pero la mente en blanco no es una condición natural de la mente y esto no es lo que se busca en zazen. Mientras permanecemos en “quietud dinámica”, podemos observar el flujo de los procesos mentales, no los pensamientos, sino el movimiento. Si no tratamos de actuar sobre ellos, el flujo se mantiene ininterrumpido y la mente continúa fluyendo. Como cuando estamos frente a la corriente de un río mirando un lugar fijo y vemos el movimiento del agua, sin extraviarnos siguiéndola con la mirada o tratando de pararla. Despertamos a la condición de impermanencia de la realidad, un fluir continuo. Nada permanece estático, por lo tanto, nada que aferrar, ni pérdida ni ganancia.