07/02/2026
FORMACIÓN 2026 - INICIO 9 DE MARZO
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El Zen encarnado, no como pose, es una práctica viva.
Estoy presente.
Mi cuerpo no pesa: escucha.
Mis manos no empujan: preguntan.
Hay una quietud activa, esa que sólo aparece cuando alguien confía más en la atención que en la fuerza. Descansa en la intención.
No hay protagonismo.
Estoy al servicio. No hay prisa, no hay ruido interno: hay ritmo, respiraro al mismo compás que la otra persona.
El terapeuta interviene sin imponer, sostienen sin invadir
y promueve la transforman sin anunciarlo.
El Zen no es vacío ni frío, es calor silencioso que baja al cuerpo, afloja defensas y recuerda algo antiguo:
que estar cuidado también es una forma de despertar. Fluyo en el Yin y el Yang.
Si estoy en mi centro, y mi intención es correcta entonces me convierto en alguien que a través del tacto te ayudo y te guío para que vuelvas a habitarte y despiertes tu poder curativo y creativo.
Sol Sánchez