10/08/2025
Para hacer feliz a un niño neurodivergente, la clave es la aceptación radical y la celebración de su mente única. En lugar de intentar "arreglarlo", enfócate en sus fortalezas e intereses, viéndolos como superpoderes, y habla de su neurodiversidad con orgullo para construir su autoestima.
Su bienestar florece en un entorno seguro y predecible. Estructura su día con rutinas claras, idealmente visuales, para reducir la ansiedad. Anticipa cualquier cambio y designa un "espacio seguro" en casa, un refugio personal donde pueda ir a calmarse cuando se sienta abrumado.
La comunicación es fundamental. Conviértete en un detective de sus emociones, buscando la causa detrás de su comportamiento. Valida siempre lo que siente con frases como "entiendo que eso te moleste" y enséñale herramientas sencillas de autorregulación (respirar, usar un objeto sensorial).
Adapta el mundo a sus necesidades. Respeta su perfil sensorial, ya sea protegiéndolo de la sobrecarga (con audífonos, menos luces) o dándole los estímulos que busca (movimiento, presión). Divide las tareas grandes en pasos pequeños y manejables para evitar la frustración.
Finalmente, apoya sus conexiones sociales a su manera. Fomenta amistades basadas en intereses compartidos, en grupos pequeños, y respeta que su forma de interactuar es diferente. La calidad de sus vínculos es más importante que la cantidad.
En resumen, verlo, escucharlo y adaptar su mundo a sus necesidades es el mayor regalo para su felicidad.