05/01/2026
Muchas de nuestras heridas de infancia no nacen del abandono físico,
sino del lugar que ocupamos emocionalmente junto a mamá.
Aparecen cuando, sin darnos cuenta,
dejamos de ser hijas
y comenzamos a ser sostén, compañía, consejeras o
refugio emocional.
Ahí nace la parentalización.
La niña aprende que:
❤🩹 debe estar disponible
❤🩹no puede fallar
❤🩹no tiene permiso para necesitar
❤🩹 su valor está en cuidar, no en ser cuidada
💔 Y crece creyendo que amar es hacerse cargo,
que poner límites es egoísmo
y que descansar es peligroso.
🌳 Desde la mirada sistémica, poner límites no es rechazar a mamá.
Es devolverle su lugar de adulta
y tomar, por fin, el nuestro como hijas.
🛑 El límite no separa.
🛑 El límite ordena.
🛑 El límite protege a la niña que un día tuvo que crecer demasiado rápido.
🛑 El límite nos libera de cargar lo que no nos corresponde.
Cuando aprendemos a poner límites,
dejamos de parentalizarnos,
dejamos de agotarnos,
y comenzamos a vivir desde la adultez consciente.
✨Si este mensaje te tocó,
no es casualidad.
Es tu sistema pidiendo orden, amor y descanso
🌳 Este trabajo se vive en experiencia. Acompáñame en los talleres
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✨ No solo sanar tu historia: aprender a acompañar otras.
🤍 Tanto si vienes a sanar como a formarte, este camino es para ti. Hay un lugar para tu historia y para tu vocación.
Te espero
Dani Alister Delgado
Formadora y terapeuta sistémica