08/12/2025
La verdadera dicha no se encuentra, se siembra.
Es el resultado directo de lo que activamente ponemos en el mundo: cariño y querer.
El afecto no es pasivo; es una decisión diaria.
Es la elección de responder con amabilidad en lugar de irritación, y con comprensión en lugar de indiferencia.
Al sembrar cariño, desarmamos el impulso del juicio y la acusación.
El valor más grande de este principio es que nuestra paz interior se vuelve impenetrable porque no depende de corregir a otros, sino de mejorar nuestra propia intención.
Si nuestra vida “ocurre hacia dentro”, nuestro mayor acto de amor es asegurar que nadie sea juzgado en nuestro nombre.
Vivamos con la convicción de que nuestra única responsabilidad es la calidad de la semilla que plantamos hoy.
¿Qué semilla de cariño sembrarás tú hoy?