18/05/2020
APORTE VOLUNTARIO.
Reiki actúa en varios niveles: físico, emocional, mental y espiritual. Al equilibrar la energía del paciente, Reiki puede actuar en cualquiera de estas áreas:
A) Físico: enfermedades manifiestas y dolor.
B) Emocional: lo que siente la persona
C) Mental: lo que piensa la persona
D) Espiritual: capacidad de amarte a ti mismo y a los demás
A nivel físico, Reiki puede aplicarse en el tratamiento de las enfermedades más diversas, desde un simple dolor de cabeza o curación de heridas, hasta enfermedades graves, como el cáncer. Por ejemplo: alergias, anemia, asma, bronquitis, cálculos renales o vesiculares, cáncer, cólico en bebés, resfriados, depresión, diabetes, enfermedades de la piel, dolores de cabeza / migrañas, epilepsia, estancamiento de sangre, fiebres, fracturas óseas, gastritis , gripe, insomnio, hipertensión, problemas de columna, quemaduras, recuperación de cirugía, estrés, úlceras, entre otros.
Reiki también mejora los resultados de los tratamientos médicos, reduciendo los efectos secundarios de los medicamentos, el dolor, el malestar y el estrés causados por la enfermedad, aumentando el poder de los medicamentos y acelerando la curación.
Reiki ayuda a eliminar o reducir la ansiedad, depresión, angustia, cansancio físico y mental, estrés, sentimientos de culpa, miedos, dudas, inseguridad, resentimientos, ira, deseos de venganza, confusión mental o dispersión.
Reiki mejora la capacidad de analizar el pasado, el presente y el futuro, intuición, concentración, relajación, sueño profundo, memoria, vivacidad y claridad de pensamiento y visión, defensa personal, atención y concentración, autoconfianza, reconocimiento y aprender de los errores, la creatividad, la comprensión, la productividad y la tranquilidad, vitalizando y manteniendo la energía.
A diferencia de otras terapias y tratamientos, Reiki actúa sobre la causa raíz del problema, en lugar de tratar solo los efectos y síntomas del mismo. De esta manera, evita que la misma enfermedad reaparezca más tarde.