04/03/2026
A veces el niño, la niña herida que habita en ti toma el mando de la nave.
Porque muchas veces la función oculta que tienen los reproches a los padres es la del anhelo de reparación.
Hay una parte en nosotros herida que anhela con todas las fuerzas que papá y mamá se den cuenta del daño, se hagan cargo y lo reparen.
Pero eso es muy difícil que suceda. No es habitual que los padres, en especial de generaciones pasadas, hagan ese trabajo de introspección.
A veces hacerse cargo del daño es tan doloroso que hay demasiada defensa.
Por eso lo normal es que uno se encuentre justificación, minimización, etc.
Lo que agrava más el daño, y ahí tocamos de nuevo con la herida.
Eso no quiere decir que no te des derecho a dolerte. A poder reparar tu infancia con la conciencia de que lo que te tocó vivir no es justo.
Esas heridas, por tu propio cuidado, es mucho mejor que las trabajes sin ellos. Haciendo de padre y madre nutritivo de ese niño/a herido que aún habita en ti.
Para validarle su dolor y quizás darle lo que no le dieron en su momento.
¿Cómo lo ves?