17/04/2026
No todo el cansancio viene del esfuerzo.
A veces viene de sostener un ritmo que no deja espacio para procesar lo que sientes, ni para preguntarte si la vida que llevas realmente te representa.
En consulta aparece mucho esto: personas que no “paran”, no porque quieran, sino porque no parar se volvió la forma más disponible de no entrar en contacto con ciertas emociones. Y eso, desde la terapia de aceptación y compromiso, tiene nombre: evitación experiencial. No es flojera, ni falta de disciplina. Es una estrategia que funciona… hasta que empieza a pasar factura.
Pero tampoco se trata de reducirlo a algo individual. Hay condiciones materiales, económicas y culturales que empujan a vivir así. La productividad constante no es solo una elección personal, también es una exigencia que se normaliza y se refuerza.
El problema es que, en ese cruce entre contexto y autoexigencia, el tiempo libre desaparece… y con él, muchas veces, la posibilidad de construir una vida con sentido, más allá de cumplir.
Tal vez no se trate solo de “descansar más”, sino de preguntarse qué lugar está ocupando el hacer en tu vida… y qué está quedando por fuera.