29/12/2025
🫂Hoy recordamos tres gigantes que no solo caminaron sobre la tierra, sino que trazaron en ella un surco profundo de fidelidad y sacrificio. Los Pastores Manuel Zúñiga, Carlos Guerra y Rómulo Vergara** no fueron simplemente hombres de fe; fueron columnas de fuego, antorchas enmedio del Movimiento Misionero Mundial, recordándonos que el Evangelio no se negocia, se vive.
Al mirar sus lugares ahora vacíos, el corazón se estruja. Es imposible no llorar al recordar sus voces desgastadas de tanto clamar en el altar, sus manos firmes al sostener la Biblia y sus pies cansados de recorrer campos y ciudades llevando una verdad que hoy parece escasa: **la sana doctrina**. Estos tres siervos no buscaron el aplauso del mundo ni las luces de la vanidad; su única ambición fue la **santidad**, esa pureza radical que los mantenía de rodillas cuando nadie los veía y de pie ante cualquier tempestad.
El **Reverendo Zúñiga** nos enseñó la templanza del carácter; el **Reverendo Guerra**, la entrega incansable por el rebaño; y el **Reverendo Vergara**, la pasión ardiente por las almas perdidas. Juntos, formaron un tejido de integridad que sostuvo la fe de miles. Amaron la Obra de Dios con un celo santo, protegiendo a la iglesia con la autoridad de quienes viven lo que predican, recordándonos sin cesar que sin santidad nadie verá al Señor.
Su partida nos dejó un silencio doloroso, pero también un eco que retumba en nuestra conciencia: **"¿Quién tomará ahora la bandera?"**. Lloramos porque nos duele su ausencia, pero nuestras lágrimas son también de profunda gratitud. Se han ido a la presencia del Maestro a quien tanto amaron, escuchando finalmente las palabras más anheladas: *"Siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tu Señor"*.
Hasta luego, reverendos valientes. La semilla que plantaron con lágrimas, nosotros la seguiremos regando con nuestra propia vida.
🙌Toda la gloria se para Dios🙌