23/01/2026
Bajar el ritmo cambia el mensaje que le damos a la mente
Muchos de nosotros intentamos calmar la mente desde el pensamiento, pero el pensamiento acelerado no se regula pensando más.
Se regula cambiando el ritmo interno.
Cuando vamos rápido por fuera, nuestro sistema nervioso aprende que hay prisa.
Y cuando el cuerpo aprende prisa, la mente responde acelerándose.
La buena noticia es que podemos enviarle otra información al sistema.
Cada vez que:
- hacemos una sola cosa a la vez
- caminamos un poco más lento
- bajamos el tono de la voz
- respiramos profundo y soltamos el aire despacio
- comemos con atención
- dejamos un espacio sin estímulos
le estamos diciendo a nuestro cuerpo:
“ahora es seguro ir más despacio”.
Y cuando el cuerpo recibe ese mensaje, la mente empieza a cambiar sola:
los pensamientos se espacian,
la velocidad baja,
y aparece más claridad.
No se trata de forzarnos a estar tranquilos,
sino de crear las condiciones internas para que la calma aparezca.
Tal vez hoy no necesitamos controlar la mente,
sino enseñarle, con pequeñas acciones, que ya no hay urgencia.
Pregunta para hoy:
¿Qué pequeño cambio de ritmo puedo hacer hoy para darle a mi mente una nueva señal?