02/10/2019
Un proyecto que busca dar mensajes de esperanza a un mundo sin sabor.
Luego dijo Jesús: «Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso. Pónganse mi yugo. Déjenme enseñarles, porque yo soy humilde y tierno de corazón, y encontrarán descanso para el alma. Pues mi yugo es fácil de llevar y la carga que les doy es liviana». Mateo 11:28-30 NTV
Las malas decisiones, errores y pecados se ha apoderado de nosotros trayendo culpa, amargura y enojo. Estos sentimientos pesan en el corazón humano y no hay dinero, ni divertimento o terapia que nos pueda liberar. Pero hay una buena noticia, si hay alguien que nos puede hacer libres. Su nombre es Jesús.
El Señor nos menciona tres momentos para llegar a esa libertad. Primero: “Venid”. Para ser libres Jesús nos dice que vayamos a Él. Esto significa en primer lugar reconocerlo como Señor. Esto es entender que hemos tomado nuestras decisiones buenas o malas sin tener en cuenta lo que Dios quiere para nuestra vida. Además debemos reconocerlo como Salvador Aceptando nuestra debilidad y que no podemos por nuestros propios medios agradar a Dios y llegar al cielo.
Segundo: “Póngase mi yugo”. El yugo era lo que ponían a los bueyes para arar la tierra. Es con lo que estos animales trabajaban. El yugo estaba hecho de madera y pesaba en gran manera. De alguna manera el yugo nos recuerda la cruz que tuvo que cargar Jesús en camino a su crucifixión. Esta representa nuestros pecados, depravaciones, culpas. Él llevaba el castigo que debía ser para nosotros. Tomar su yugo entonces es tomar lo que lo motivaba para vivir. Esto es el amor. Gracias a su amor fue que llegó la cruz y murió por nosotros. El quiere que le entreguemos las culpas, los miedos, temores y amarguras. Que recibamos su amor y perdón.
Tercero: “Déjenme Enseñarles”. El quiere que después de hacer a Dios parte de nuestra vida a través de Jesús, vivamos como sus discípulos. Aprendiendo constantemente de él. Y es su ejemplo de humildad y ternura el que debemos de imitar. Su vida es la mejor enseñanza.
La religión no nos hace libres. El único que nos puede hacer libres es Jesús.