18/10/2024
Cuando me soñé este encuentro con el personal del me soñé en darles un regalo a estas maravillosas personas que trabajan por la salud mental de los casos más complejos. Un regalo para la salud mental de ellos. Salimos del auditorio donde nos esperaba el sol en todo su esplendor. Las montañas y la brisa de Pasto nos rodearon, proporcionando el escenario perfecto para relajarnos y conectarnos entre nosotros y con la naturaleza. Nos unimos activando lóbulos pre frontales con un ejercicio que nos invita a seguir un patrón, a estar presentes y a bajar la guardia. Luego respiramos cómo el 🎈 , la 🌟el 🥨 y la 🚰. La invitación fue a conectarse entre ellos en un diálogo de comunicación asertiva en el que expusieron sus necesidades con el equipo de su unidad y llegaron a unos acuerdos que quedaron por escrito y que están diseñados para ayudarlos a sentirse seguros en sus unidades de trabajo. Trabajamos en fortalecer los vínculos cómo equipo creando nombres, barras y su cajita para el ritual del cuidador donde guardan sus acuerdos y en donde se comprometen a diario. Al meter su palito (creado por ellos) en la caja simbolizan su compromiso para trabajar en cumplir esos acuerdos y así proporcionar la seguridad que necesitan para ser cuidadores. Pintar, imaginar, crear. Cantar y bailar fueron las herramientas que permitieron que tuviéramos un día de bienestar donde el regalo no lo traje yo, sino la experiencia. Para mi también fue un regalo estar en ese espacio con ellos. Al siguiente día pude recorrer las unidades donde viven niños y adolescentes y reciben los servicios terapéuticos que buscan sanarlos. Pude ver el trabajo de dedicación, la vocación de los miembros de estos equipos y pude compartir con ellos algunas prácticas que les podrán ayudar en la labor de sanar la infancia y adolescencia herida de nuestro país. Gracias a la por darme esta oportunidad, a por darme las herramientas al por abrirnos las puertas y darnos el escenario. Fue mucho mejor de lo que me soñé.