24/02/2026
La herida de abandono no empieza en la adultez.
Empieza cuando, en la infancia, alguien importante no estuvo como necesitabas.
A veces no fue un abandono físico.
Fue emocional.
Fue impredecible.
Fue intermitente.
En la serie “Envidiosa”, Vicky muestra algo muy común:
cuando la ausencia del padre no se procesa, en la adultez se repite el mismo patrón — esperar demasiado, temer que se vayan, anticipar el rechazo… y confirmar la decepción.
Desde la terapia cognitivo-conductual sabemos que estas experiencias tempranas pueden formar creencias profundas como:
• “No soy suficiente.”
• “Siempre me van a dejar.”
• “Tengo que hacer más para que se queden.”
Y sin darte cuenta, eliges, reaccionas y te vinculas desde ahí.
Sanar no es “dejar de sentir”.
Es reconocer la herida, validar tu historia y cuestionar esas creencias aprendidas.
Es aprender a construir vínculos más seguros.
Y también, a no abandonarte a ti.
Si te identificaste con esto, no es casualidad 🤍
Lo que duele tiene historia.
Y también puede tener reparación.
—
Psicólogo Javier Contreras
TP: 224687
📲 +57 314 871 9921