19/12/2025
Frankenstein es una película metafórica.
No habla de un monstruo,
habla de dos infancias heridas:
la del creador y la de su criatura.
El creador que repite lo que vivió
Víctor no crea desde el amor,
crea desde la pérdida.
Una madre mu**ta,
un padre maltratador,
una infancia sin sostén.
La obsesión por vencer la muerte
no nace de la ciencia,
sino del abandono.
👉 El “villano” no es la criatura.
Es el creador que nunca sanó su historia y la repite con quien depende de él.
La criatura como infancia no reconocida
La criatura parece un adulto,
pero psicológicamente es un bebé. No habla, no entiende, está descubriendo el mundo.
Víctor la castiga como adulto,
la exige como adulto,
la abandona como fue abandonado.
👉 Cuando una infancia es tratada con dureza, aprende a sobrevivir…
no a sentirse amada.
La mirada que humaniza
Ella representa lo que faltó.
Firmeza sin violencia.
Curiosidad sin miedo.
Contacto sin castigo.
Se acerca a la criatura con suavidad, le enseña, le nombra,
la hace sentirse comprendida.
👉 Una sola mirada sensible
puede devolverle humanidad
a quien nunca fue visto.
Cuando no hacerse cargo destruye todo
El hermano lo admira, lo protege, lo apoya. Confía en él. Cree en él.
Pero las decisiones de Víctor,
guiadas por su herida no resuelta,
terminan destruyendo a toda la familia.
Antes de morir, el hermano lo nombra: “El monstruo eres tú.”
👉 No por crear vida,
sino por no hacerse responsable del vínculo.