14/12/2025
– Podríamos decir que la mente común, que en realidad corresponde a una mente más bien infantil, dice, por ejemplo: «A mi padre sí le quiero porque se ganó el derecho a mi cariño, porque se portó bien, pero, en cambio, a mi madre no le doy un lugar porque me ha abandonado cuando era niño». Y entonces, la mente pequeña dice lo que me hace bien es bueno y le doy un lugar en mi corazón, lo incluyo, y lo que me hace mal, pues cierro mi corazón y lo excluyo. Así funcionamos.
Pero, esto es una pretensión de la mente y es una pretensión de la mente humana, aunque la realidad tiene otra lógica. En la realidad, lo que quiere es ser reconocida y aceptada de la manera que ha sido. Entonces, conviene que uno diga a la madre: «Mamá, tú formas parte, gracias por la vida, me dolió mucho que no estuvieras y la culpa por haberme abandonado por supuesto que la cargas tú en lugar de sentirme yo culpable de que me abandonaras y de esta manera te doy un lugar en mi corazón».
Es decir, la inclusión es incluir a las personas y la realidad de la manera exacta que han ocurrido las cosas en lugar de apelar a esta función tan infantil de lo bueno y lo malo.
JOAN GARRIGA
Puedes leer la entrevista completa en: https://joangarriga.com/entrevista-joan-garriga-parati/