Hospital Santa Sofía

Hospital Santa Sofía Trámites y Servicios. Más Información en www.santasofia.gov.co en la sección de trámites y servicios

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03/02/2026

Se alza imperiosa la obra del nuevo Hospital Santa Sofía sobre las montañas caldenses y todos ya pueden apreciarla. Los paseos de la muerte por falta de camas y el calvario de los medicamentos, tienen que quedarse en el pasado, por eso avanzamos en gestiones que le devolverán a nuestro departamento, la esperanza en salud, y prueba de ello es este sueño hecho realidad.

Ya estamos construyendo el cuarto piso de ocho en total, esta mega obra le brindará plenitud a adultos y niños, pues podremos contar con un óptimo servicio de pediatría que tanta falta le hace a Caldas.

Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez

...Y no podía faltar el reconocimiento público a nuestros héroes de mantenimiento; un grupo de hombres que trabaja con f...
01/02/2026

...Y no podía faltar el reconocimiento público a nuestros héroes de mantenimiento; un grupo de hombres que trabaja con fuerza y dedicación, por mantener todos los espacios y activos del Hospital, en óptimas condiciones para su funcionalidad.

¡Gracias por su entrega y dedicación laboral!

LA CRISIS EN SALUD EN COLOMBIA , HOY CUENTA CON UNA LEGITIMIDAD EMOCIONAL: DEL SUFRIMIENTO INDIVIDUAL AL CONSENSO SOCIAL...
01/02/2026

LA CRISIS EN SALUD EN COLOMBIA , HOY CUENTA CON UNA LEGITIMIDAD EMOCIONAL: DEL SUFRIMIENTO INDIVIDUAL AL CONSENSO SOCIAL

Por: Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez.

La legitimidad emocional de esta problemática no surge del discurso académico ni de la estadística aislada, sino de la experiencia compartida. El paseo de la muerte y el calvario de los medicamentos operan como marcos emocionales colectivos que permiten a la ciudadanía reconocerse en el dolor del otro. Cuando miles de personas narran la misma experiencia —esperar una cama, rogar por un medicamento, morir en tránsito— el sufrimiento deja de ser individual y se convierte en memoria social.
Desde la salud pública, esta legitimidad emocional es un activo fundamental. No se trata de manipulación sentimental, sino de reconocimiento ético: un sistema que produce miedo, angustia y humillación de manera repetida ha perdido su capacidad de proteger la vida. La repetición del daño genera un consenso tácito en la sociedad: algo estructuralmente está mal.
En este punto, la emoción deja de ser debilidad y se convierte en evidencia. La rabia, el miedo y la indignación no son reacciones irracionales; son respuestas proporcionales a un riesgo vital sostenido.
La legitimidad emocional del diagnóstico permite afirmar que el genocidio silencioso no es una exageración discursiva, sino la forma en que la sociedad nombra una violencia que ya no puede seguir siendo normalizada. Cuando el dolor se vuelve compartido, el silencio institucional deja de ser aceptable.
Matriz DOFA del sistema de salud colombiano frente al “paseo de la muerte”
Fortalezas
Reconocimiento constitucional de la salud como derecho fundamental.
Existencia de talento humano altamente calificado en el sector salud.
Capacidad técnica instalada en ciertos niveles de alta complejidad.
Experiencia acumulada en vigilancia epidemiológica y salud pública.
Oportunidades
Consenso social creciente sobre la gravedad de la crisis.
Ventana política para reformas estructurales del aseguramiento.
Posibilidad de reorientar recursos públicos hacia medicamentos y red hospitalaria.
Uso de la indignación social como motor de transformación institucional.
Reconfiguración del sistema de referencia y contrarreferencia con enfoque territorial.
Debilidades
Déficit crónico de camas hospitalarias y UCI.
Desabastecimiento estructural de medicamentos esenciales.
Sistema de referencia y contrarreferencia fragmentado e ineficiente.
Deudas acumuladas con prestadores que paralizan servicios.
Priorización de la estabilidad financiera sobre la continuidad del cuidado.
Deshumanización del paciente, reducido a trámite administrativo.
Amenazas
Normalización social del sufrimiento y la muerte evitable.
Envejecimiento poblacional sin ajuste del sistema.
Incremento de la carga de enfermedad crónica.
Pérdida total de confianza en las instituciones de salud.
Judicialización masiva como único mecanismo de acceso.
Riesgo de colapso definitivo del sistema público hospitalario.
👉 Todo esto evidencia y muestra con claridad que el problema no es la ausencia de capacidades, sino la incapacidad política de reorganizarlas alrededor de la vida.
Hoy existe una licencia social: por qué la sociedad autoriza este diagnóstico y exige cambio
La licencia social se construye cuando una narrativa es percibida como legítima, verdadera y necesaria. En el caso del paseo de la muerte y el calvario de los medicamentos, la sociedad colombiana ha otorgado esa licencia porque el diagnóstico coincide con su experiencia cotidiana.
La ciudadanía no necesita ser convencida de la crisis: la vive. La madre que no consigue insulina ni la cama para su niño que sufre de diabetes, el adulto mayor que muere esperando una remisión despues de sufris un infarto, el médico agotado que da malas noticias todos los días porque no llego a tiempo el paciente, todos reconocen el problema. Esta coincidencia entre discurso y experiencia otorga autoridad moral al planteamiento.
Desde la política pública, la licencia social habilita algo fundamental: la exigencia de decisiones extraordinarias. Medidas como un rescate financiero inmediato del sistema de salud —por más de 20 billones de pesos provenientes de traslados presupuestales del Estado— dejan de verse como populismo fiscal y se entienden como acciones de emergencia para proteger la vida. ( Decreto de emergencia social y economica en salud).
La sociedad autoriza este reclamo porque comprende que:
morir esperando no es normal,
la falta de medicamentos no es aceptable,
la espera no puede seguir siendo el filtro de la muerte.
Cuando la omisión es sistemática, la ciudadanía legitima la intervención profunda del Estado. No hacerlo ya no es neutralidad: es complicidad.
El paseo de la muerte y el calvario de los medicamentos no son solo síntomas de una crisis sanitaria; son el lenguaje con el que una sociedad denuncia que su sistema dejó de cumplir su función básica. Este documento no busca conmover por exceso retórico, sino nombrar una verdad incómoda con rigor conceptual, legitimidad emocional y licencia social.
👉 Cuando la omisión es sistemática, la muerte deja de ser accidente y se convierte en responsabilidad política.

Logramos un nuevo hito para la historia de nuestra institución. Hoy realizamos la primera enucleación endoscópica con lá...
31/01/2026

Logramos un nuevo hito para la historia de nuestra institución. Hoy realizamos la primera enucleación endoscópica con láser, para hiperplasia de próstata, en el Eje Cafetero. Dicha cirugía fue practicada por el urólogo del Hospital, Jairo Alonso Giraldo Galvis, y un equipo interdisciplinar que refrenda los valores científicos y humanos que definen a Santa Sofía.

El nuevo láser de alta potencia para urología, equipo que permitió el éxito de esta conducta quirúrgica, es uno de los equipos adquiridos recientemente por la institución. Pues gracias a las gestiones del gerente, Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez, ante la Dirección Territorial de Salud de Caldas, dicha entidad nos donó $1.300 millones en equipos biomédicos de alto nivel.

30/01/2026

Testimonios de gratitud con Santa Sofía

Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez

Exaltamos al equipo de trabajo de nuestra central de urgencias, médicos y personal asistencial con gran profesionalismo,...
29/01/2026

Exaltamos al equipo de trabajo de nuestra central de urgencias, médicos y personal asistencial con gran profesionalismo, humanización y amor por el paciente. Ellos pasan largas jornadas atendiendo a nuestros usuarios de manera oportuna y en procura de brindar soluciones certeras a cada persona que consulta en busca de alivio.

“El paseo de la muerte”: cuando la falta de camas y un sistema fallido condenan a los pacientes en Colombia.  Por: Carlo...
29/01/2026

“El paseo de la muerte”: cuando la falta de camas y un sistema fallido condenan a los pacientes en Colombia.

Por: Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez.
En Colombia, la expresión paseo de la muerte dejó hace tiempo de ser una metáfora periodística para convertirse en una experiencia cotidiana, reiterada y profundamente aterradora. Detrás de ese término se esconden cuerpos frágiles trasladados de hospital en hospital, ambulancias que recorren ciudades enteras buscando una cama inexistente, llamadas desesperadas de familiares que suplican por una remisión y pacientes que mueren en pasillos, salas de espera o camillas móviles mientras la burocracia decide si su vida es o no “admisible”. No se trata de hechos aislados ni de fallas excepcionales: es la manifestación más cruel de un sistema de salud estructuralmente desbordado, incapaz de responder a la alta carga de enfermedad y sostenido sobre un sistema de referencia y contrarreferencia que, en la práctica, no funciona.
Desde una perspectiva de salud pública, el paseo de la muerte representa una ruptura absoluta del principio de continuidad del cuidado. Un sistema que fragmenta al paciente, lo convierte en un expediente, lo traslada como un objeto administrativo y lo abandona en el tránsito entre niveles de atención, deja de cumplir su función esencial: proteger la vida. La falta crónica de camas hospitalarias —especialmente de cuidado intermedio y cuidado intensivo— no es un fenómeno reciente, sino el resultado de años de desinversión, mala planificación territorial y priorización del equilibrio financiero sobre la capacidad real de atención. En este escenario, la remisión se convierte en una carrera contra el tiempo que casi siempre pierde el paciente.
La situación se agrava cuando se observa la alta carga de enfermedad que enfrenta el país. Colombia envejece, y con ello aumentan las enfermedades crónicas, cardiovasculares, respiratorias, oncológicas y metabólicas, muchas de ellas con desenlaces agudos que requieren atención oportuna y especializada. Sin embargo, el sistema sigue operando con una lógica diseñada para una población distinta, como si la demanda de servicios complejos no existiera o pudiera resolverse con trámites, autorizaciones y llamadas interminables. El resultado es perverso: pacientes mayores de 45 años, con condiciones potencialmente tratables, terminan muriendo no por la gravedad intrínseca de su enfermedad, sino por la imposibilidad de acceder a una cama, un medicamento o un especialista a tiempo.
El sistema de referencia y contrarreferencia, que debería articular la red de servicios y garantizar flujos ágiles entre niveles de atención, se ha transformado en uno de los principales factores de riesgo para la vida. En lugar de facilitar la atención, opera como un laberinto administrativo donde nadie asume la responsabilidad final. Los hospitales se declaran sin capacidad, las EPS dilatan decisiones, las IPS se protegen jurídicamente y el paciente queda suspendido en un limbo institucional. Esta lógica de “no es mi competencia” produce muertes evitables y normaliza una forma de violencia estructural que se ejerce desde el Estado y sus intermediarios.
Hablar de genocidio silencioso no es una exageración retórica. Es una categoría ética y política que permite nombrar una realidad incómoda: la muerte sistemática y previsible de personas por causas prevenibles, en un contexto donde existen los conocimientos médicos y tecnológicos necesarios para salvarlas. Lo silencioso no está en la ausencia de víctimas, sino en la ausencia de responsables visibles. Nadie dispara, nadie apuñala, pero el sistema —tal como está diseñado y gestionado— produce muerte de manera constante y sostenida, especialmente entre los más vulnerables.
El paseo de la muerte revela, además, una profunda desigualdad territorial. Mientras algunas ciudades concentran camas y servicios de alta complejidad, amplias regiones del país dependen de traslados largos, precarios y tardíos. La geografía se convierte en una condena adicional, y el lugar de residencia define las probabilidades de sobrevivir. En este sentido, el derecho fundamental a la salud se transforma en un privilegio condicionado por la capacidad instalada y la eficiencia administrativa de cada territorio.
Desde la salud pública, resulta inaceptable que la muerte ocurra en el tránsito, en la espera, en la autorización pendiente. Cada paciente que muere en una ambulancia o en un pasillo es un fracaso colectivo del sistema, no una fatalidad inevitable. Persistir en esta realidad implica aceptar que la vida puede ser administrada, aplazada o descartada según criterios financieros y operativos, lo cual vulnera de manera directa la dignidad humana.
En conclusión, el paseo de la muerte no es un accidente del sistema de salud colombiano: es una consecuencia lógica de su diseño, su gestión y sus prioridades. Mientras no se enfrente de manera estructural la falta de camas, la alta carga de enfermedad y el colapso del sistema de referencia y contrarreferencia, seguirán muriendo pacientes que pudieron vivir. Nombrar esta realidad con crudeza no es alarmismo; es un acto de responsabilidad ética. Porque en un país donde la muerte ocurre por trámites, la verdadera enfermedad no está solo en los cuerpos, sino en el sistema que decidió acostumbrarse a perderlos.

Recibimos la donación de una silla de ruedas. Una familia agradecida por la excelente atención que recibió su familiar d...
29/01/2026

Recibimos la donación de una silla de ruedas. Una familia agradecida por la excelente atención que recibió su familiar durante un mes de hospitalización, nos sorprendió hoy, con este enorme gesto de generosidad que a su vez beneficiará a nuestros pacientes.

El Hospital Santa Sofía se une a la conmemoración internacional de la semana contra la lepra, una enfermedad hoy por hoy...
28/01/2026

El Hospital Santa Sofía se une a la conmemoración internacional de la semana contra la lepra, una enfermedad hoy por hoy escasa, pero fácil de tratar. Ante cualquier sospecha consulte oportunamente.

28/01/2026


Somos el hospital de alta complejidad que atiende a los usuarios de todo el departamento de Caldas. Actualmente somos el único hospital publico de tercer nivel que atiende las urgencias de Nueva EPS en Manizales, y aún así, como lo expresa la usuaria, no escatimamos esfuerzos hasta atenderlos a todos. También les ofrecemos valoraciones integrales y exámenes especializados para lograr diagnósticos precisos y certeros. Pues allí está la base de la recuperación para nuestros pacientes.




Carlos Alberto Piedrahita Gutierrez

Nuestro personal UCI, orgullo de nuestra institución. ¡Héroes que salvan vidas!
27/01/2026

Nuestro personal UCI, orgullo de nuestra institución. ¡Héroes que salvan vidas!

...Por eso es importante cuidar el medio ambiente, nuestra salud depende en gran procentaje de la inocuidad y abundancia...
27/01/2026

...Por eso es importante cuidar el medio ambiente, nuestra salud depende en gran procentaje de la inocuidad y abundancia de los recursos naturales a disposición.

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Calle 5 No. 40-02 Barrio Asturias
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170001

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