19/01/2026
Detener el Sangrado:
Entre la Técnica Básica y la Responsabilidad Profesional.
La campaña Stop the Bleed revolucionó la respuesta ante hemorragias exanguinantes, pero su éxito depende de una distinción clara entre quién actúa y con qué recursos cuenta. Para optimizar la supervivencia, debemos dividir las acciones en dos grandes grupos:
1. El Personal Lego (Comunidad)
Su función es la respuesta inmediata con recursos limitados. Sus acciones se centran en tres pilares básicos cuya eficiencia depende de la zona y el tipo de herida:
Presión directa: La primera línea de defensa.
Empaquetamiento: Para heridas en zonas de unión (axilas, ingle).
Torniquete: Para hemorragias masivas en extremidades.
La campaña ha logrado derribar mitos y simplificar la fisiología para que el ciudadano común no tema actuar. Sin embargo, incluso para el lego, la recomendación es clara: priorizar equipos certificados y evitar la improvisación.
2. El Personal de Salud y Prehospitalario
Aquí es donde la responsabilidad aumenta. A partir de la 9na edición del PHTLS, surgió una interpretación peligrosa de la frase "algo hay que hacer". Debemos ser categóricos:
La improvisación no es una técnica de elección; es el reconocimiento de un fracaso logístico.
Muchos profesionales han usado esta premisa para no adquirir equipo certificado (CoTCCC) o no capacitarse, recurriendo a correas, *Trenzas de zapatos* alambres o vendas mal aplicadas. En un paciente con "gotas de vida", la ineficiencia de un torniquete improvisado no solo es inútil, sino letal:
No ocluye el flujo arterial: Solo detiene el retorno venoso, aumentando el sangrado.
Pérdida de tiempo crítico: El paciente puede no morir en la ambulancia, pero llegará al hospital en un estado de shock irreversible.