17/02/2026
El año de la serpiente que termina nos obligó a soltar, aunque no quisiéramos 💔desde octubre no ha parado (una prueba, otra, otra) Y en enero llegó la más difícil de mi vida.
Perdí a mi alma gemela. La que estuvo en absolutamente todo.
No voy a pretender que no dolió. Dolió más que cualquier cosa que haya vivido.
Pero algo pasó en medio de ese dolor: me di cuenta de que hice todo bien. Sin arrepentimientos. Y de que todas esas herramientas que llevo años practicando… de verdad funcionan.
También me di cuenta de que llevo posponiendo cosas esperando “el momento perfecto.” Y ese momento no va a llegar solo.
Eso es el Caballo de Fuego. No avisa.
Un día tienes trabajo, al otro no. Una relación que creías sólida se cae. Te toca mudarte, empezar de cero, soltar algo que no estabas lista para soltar. Y en el momento no lo entiendes, es solo dolor, y el mundo sigue girando, no se detiene porque a ti te duela.
Pero hay algo que he notado, tanto en mi vida como acompañando a otras personas: los puntos que más dolieron casi siempre fueron los que más movieron. El despido que te obligó a montar lo tuyo. La separación que te devolvió a ti misma. La pérdida que te enseñó de qué estás hecha.
No digo que todo pase por algo (eso sería muy fácil de decir). Digo que lo que sí está en tus manos es qué haces con lo que te pasa.
El Caballo te va a mover. La pregunta es si vas a aferrarte a lo que ya se fue, o vas a tomar las riendas de a dónde vas.
Yo todavía estoy en eso. Pero al menos ya sé que estoy en movimiento.