Gloria H

Gloria H ‣ Psicóloga, conferencista y escritora.
‣ Columnista.
‣ Consulta presencial y virtual.

30/12/2025

Salud emocional
Donde venden espiritualidad?
No está en ningún supermercado y menos en algún centro comercial. El ‘producto’ no existe comercialmente porque no es rentable. No hay laboratorio que lo fabrique ni en pastillas, inyecciones o gotas. No hay parches o compresas que se adhieran a la piel. En un mundo material este intangible no encaja. No tiene demanda, por lo tanto, no vale la pena desgastarse ‘fabricando’ un artículo sin salida. Pero, qué paradoja, lo que muestra la realidad de hoy es que, o la fabricamos, o la construimos, o la inventamos, sí o sí, porque su necesidad es apremiante.

Sin temor a exagerar gran parte de los problemas emocionales actuales tienen que ver con el desconocimiento que se le da a lo espiritual, al considerar que el mundo material y concreto, podía reemplazar la dimensión trascendente de los humanos. El vacío de espiritualidad enferma, porque nos iguala con robots mecánicos cuya satisfacción se limita a lo externo, a la apariencia, a lo económico. La negación de lo trascendente nos está consumiendo.
Espiritualidad y religión no son lo mismo. Religión, ritual y creencias sobre una deidad y las leyes que se siguen para no merecer castigo. Espiritualidad se define como conciencia o trascendencia más allá de lo palpable y concreto. Paradójicamente, los problemas emocionales o de comportamiento no se resuelven rezando (lo que sería solución religiosa) pero sí pueden originarse (entre otras causas) en una falta de espiritualidad.
Muchos problemas de conducta, adicciones, ansiedad, depresión, comienzan en el vacío interior que no se colma con lo material. La falta de sentido de la vida (ausencia de lo trascendente) es una vía rápida para la insatisfacción y conductas enfermizas. Que, repito, no se solucionan rezando… Hay que acudir a personal especializado. El vacío espiritual enferma y esta pandemia moderna hay que tratarla buscando respuestas más allá de lo material y concreto. ¿Por dónde empezar?
El que se haya creído que el mundo material ‘llena’ el vacío interior, es uno de los engaños más grande que afrontamos: más progreso, más pertenencias, más conocimiento, pero más insatisfacción. Y como la salud física no está separada de lo emocional, las consecuencias se marcan en todo el ‘empaque’ humano. Difícilmente se pueden trabajar problemas psicológicos sin hablar de ‘para qué nacemos’, ‘el sentido de la vida’, ‘la muerte final o transformación’, inquietudes vitales pertenecientes al mundo espiritual que se intentan evadir con el acelere consumista. Por eso, la necesidad de trascendencia, de profundizar más allá, sin hallar la respuesta, llevan a las crisis del mundo de hoy: ataques de pánico, ansiedad, angustia, intolerancia, depresión… Buscando afuera lo que se debe encontrar adentro.
Los laboratorios farmacéuticos ofrecen medicamentos que intentan mitigar pero terminan adormeciendo. Químicos sin terapia agravan el problema y lo convierten, tal vez, en enfermedad física. La necesidad apremiante de salir de lo material y concreto para darle un sentido diferente a la existencia es un llamado universal.

Hoy existe la conciencia de que el mundo es un ‘despelote’ y cada vez más, se extravía el camino de la convivencia y el respeto. Las religiones dicen “no le hagas a otro lo que no quisieras que a ti te hicieran”. No queda, sino la urgencia de recuperar la trascendencia, el camino espiritual que nos distancia de lo be***al y nos acerca a lo divino… 2026, debería ser el camino de regreso a lo esencial.

29/12/2025

Salud emocional (1809)
Como enseña la vida…
"La vida te decepciona para que dejes de vivir con ilusiones y veas la realidad.
La vida destruye todo lo superfluo hasta que quede solamente lo importante.
La vida no te deja en paz, para que dejes de culparte y aceptes todo como "es".
La vida va a retirar lo que tienes, hasta que dejes de quejarte y empieces a agradecer.
La vida envía personas conflictivas para curarte, para que dejes de mirar hacia fuera y empieces a reflejar lo que eres por dentro.
La vida te permite caer de nuevo y de nuevo, hasta que decidas aprender la lección.
La vida te quita del camino y te presenta encrucijadas, hasta que dejes de querer controlar todo y fluyas como un río.
La vida pone a tus enemigos en la carretera, hasta que dejes de "reaccionar".
La vida te asusta y te asustará cuantas veces sea necesario, hasta que pierdas el miedo y recuperes tu fe.
La vida te distancia de las personas que amas, hasta que entiendas que no somos ese cuerpo, sino el alma que contiene.
La vida se ríe de ti muchas y muchas veces, hasta que dejes de tomar todo tan en serio y puedas reírte de ti mismo.
La vida te rompe en tantas partes cuantas sean necesarias, para que la luz penetre en ti.
La vida te enfrenta a los rebeldes, hasta que dejes de tratar de controlar.
La vida repite el mismo mensaje, si es necesario con gritos y tapas, hasta que finalmente lo escuches.
La vida envía rayos y tormentas, para despertar.
La vida te humilla y a veces te derrota de nuevo y de nuevo hasta que decidas dejar que tu ego muera.
La vida te niega bienes y grandeza hasta que dejes de querer bienes y grandeza y comiences a servir.
La vida corta tus alas y poda tus raíces, hasta que no necesites alas ni raíces, sólo desaparezcas en las formas y tu ser vuele.
La vida te niega milagros, hasta que entiendas que todo es un milagro.
La vida acorta tu tiempo, para que te apures en aprender a vivir.
La vida te ridiculiza hasta que te hagas nada, nadie, para que entonces te convierta en todo.
La vida no te da lo que quieres, sino lo que necesitas para evolucionar.
La vida te lastima y te atormenta hasta que sueltes tus caprichos y berrinches y aprecies la respiración.
La vida te esconde tesoros hasta que aprendas a salir a la vida y buscarlos.
La vida te niega a Dios, hasta que lo veas en todos y en todo.
La vida te despierta, te poda, te rompe, te decepciona... pero créeme, eso es para que tu mejor yo se manifieste... hasta que sólo el amor permanezca en ti".
"Sí a todo cómo es"

Bert Hellinger

💭 ¡Todo lo que vivimos tiene un propósito más allá de lo que imaginamos!
29/12/2025

💭 ¡Todo lo que vivimos tiene un propósito más allá de lo que imaginamos!

29/12/2025

🎙️ Salud mental: Noviembre: Transformar una tradición en algo verdaderamente significativo.

Reflexión para: Noticiero 90 Minutos

29/12/2025

Salud emocional (1808)
Reflexiones de un psicólogo.
Las fiestas de Navidad y fin de año suelen venderse como un tiempo de alegría, unión y descanso. En la consulta pasa otra cosa.
En estas semanas llegan más duelos, más pérdidas, más conflictos familiares y más expectativas que no se cumplen. Personas que enfrentan su primera Navidad sin alguien importante. Otras que se reencuentran con vínculos que nunca fueron seguros. Otras que sienten que “deberían” estar bien y no lo están.

A los psicólogos nos toca sostener eso. Escuchar historias cargadas de tristeza, rabia, culpa o vacío, muchas veces una tras otra, sin pausa. Ayudar a poner palabras donde no las hay. Acompañar cuando no hay soluciones claras.

Y no siempre es fácil.
Hay días en los que me cuesta mantener ciertas conversaciones. Días en los que ayudar implica estar presente aun cuando uno mismo está cansado, afectado o removido. Días en los que el trabajo emocional pesa más de lo habitual.

Y no es solo un tema de energía. Muchas veces lo que vuelve más difícil el trabajo es la naturaleza de las situaciones que llegan a consulta y el contraste con el contexto. Afuera todo habla de celebración, cierre, gratitud y balance positivo. Adentro aparecen duelos abiertos, pérdidas recientes, vínculos rotos, soledad y expectativas que no se cumplieron.

Trabajar con ese contraste no es sencillo. Acompañar dolor cuando el entorno empuja a “estar bien” exige más cuidado, más precisión y más sostén. Es ahí donde algunas sesiones no salen como uno quisiera, no porque falte técnica, sino porque el material clínico es especialmente complejo y emocionalmente denso.

En ese punto suele activarse el perfeccionismo: la sensación de que deberíamos hacerlo mejor justo cuando el contexto y los casos piden más de lo habitual. Como si el trabajo clínico tuviera que mantenerse impecable incluso cuando las condiciones son más adversas.

A veces el trabajo no se ve brillante desde afuera. A veces consiste en sostener, contener y no empeorar lo que ya es difícil. Y en estas fechas, eso también es una forma válida y suficiente de hacer bien la clínica.

Esto no lo escribo para idealizar la profesión ni para victimizarla. Lo escribo porque es parte real del trabajo clínico y casi no se dice. Porque sostener a otros también tiene un costo emocional. Y porque reconocerlo es una forma de cuidarnos y de trabajar mejor.

Si eres psicólogo y estas fechas te resultan más exigentes de lo normal, no estás fallando. Estás haciendo un trabajo complejo en una época especialmente cargada.

Y eso también cuenta.
David Aparicio
Psyciencia.

27/12/2025

Salud emocional (1807)
Cómo será su vejez?
Enfermedad, vejez, muerte, son temas “poco” populares. Los tres conectados con la vida pero pareciera que si pudiéramos, se eliminarían. Para la mentalidad exitosa son referentes innombrables. Pero cada vez mas están mas cerca y, o si o si, hay que enfrentarlos. En especial la vejez termina siendo un tema “nuevo” porque las personas no vivían tanto tiempo y se morían jóvenes. Llegar a los 50 años era una hazaña. Sin embargo, hoy la vida se prolonga y abundan viejos y viejas en optimas condiciones bordeando 70 y 80 años. ¡Y mas!

Leí en las redes la “cuenta de cobro” que un papá le pasa a sus hijos, ambos profesionales, después de la muerte de su esposa. El hombre está solo, pareciera sin muchos recursos y se queja de las soluciones que les plantean sus hijos. No podemos olvidar que una cosa son las situaciones ideales y otra la realidad de la vida. El señor de mi historia no tiene hijas y pareciera que estuviera esperando que sus hijos se lo llevaran a vivir a sus casas. “Todo lo que les di, todo lo que hice por ellos…” como una factura que se debe devolver, es el reclamo del viudo. Despacio, despacio. Miremos del otro lado. Un profesional, su esposa, dos hijos adolescentes, en un apartamento de tres cuartos. Y el suegro ”desocupado”, posiblemente cascarrabias y reclamón, tratando de integrarse a esta nueva familia. ¿Fácil?

Repito, nadie esperaba que la vida se extendiera “tanto”, como tampoco se consideraba la opción de sostenimiento económico para personas que nunca ahorraron, responsabilidad que ahora asumen los descendientes. No se pensaba en ello…Además, es diferente un viudo a una viuda, por algo se ha detectado que en la calle no existen mendigas sino mendigos. Las mujeres construyen mejores redes de apoyo y compañía mientras que muchos hombres, machistas y llevados de su parecer, no lo hacen y terminan manejando una soledad sofocante. Por lo mismo, aunque no se puede generalizar, no es lo mismo acoger a un hombre viejo que a una mujer vieja. Sobre el tapete esta realidad que no es de fácil solución y que debe encontrar un equilibrio. Los padres no educamos hijos (esperaríamos que no) como una garantía para que “nos devuelvan” el favor y sirvan de soporte en la vejez. No se les puede colocar la carga de sus padres porque papá y mamá nunca pensaron en su futuro. Entonces, allí sí el reclamo del hijo “no te pedí que me trajeras a este mundo” sonaría mas que obvio. Muchas familias consideran que el ideal es tener un clan, donde todos se involucren con todos y se de un apoyo irrestricto. Repito, no es fácil. El hijo o hija “calavera” o el conchudo, o la “buena vida”, no pueden convertirse en una carga culposa para el resto de la familia. Las dependencias, de cualquier índole (económicas, emocionales, afectivas) son nefastas. Construir independencia es lo mas cercano al respeto y a la salud emocional.

Hay alternativas sanas para enfrentar la vejez. ¿Hogares geriátricos, apartamentos especiales? Aunque crea que “falta mucho tiempo”, de pronto es mas rápido de lo que se cree. No todos los viejos son “amorosos”, tiernos y buena gente. A la vejez se llega con la maleta de frustraciones de toda una vida. Y créanme, algunos la tienen demasiado cargada. Y ni su mundo es fácil ni lo será para los que lo rodean. ¿Por ello ya piensa en su vejez?

26/12/2025

Salud emocional (1806)
Nunca, jamás, siempre…
Nunca haces las cosas bien. Jamás tienes cuidado. Siempre incumples. Nunca haces un esfuerzo. Jamás intentas mejorar. Siempre hace las cosas mal. Jamás llegas temprano. Siempre quemas el arroz. Nunca escribes bien una carta. Siempre me dejas metido. Nunca cumples una cita. Siempre estás molestando. Siempre andas borracho. Siempre estás desarreglado. Nunca me tratas bien. Nunca alcanzaremos la paz. Jamás haces el amor como a mi me gusta. Jamás llamas a mis padres. Siempre estás coqueteando. Siempre chocas el carro. Siempre vives peleando. Nunca mejoras tu orden. Jamás tratas de complacerme. Siempre nos irá mal! Hay palabras que debieran borrarse del diccionario. Expresiones que oídas son absolutamente demoledoras y contundentes. Es como si volvieran añicos el interior de quién las escucha. Es como recibir una sentencia de incapacidad: no hay nada por hacer! Todo está perdido. Porque "nunca haces caso", "siempre me quedas mal", "jamás recoges tus juguetes", son sentencias inapelables donde quedan hechos trizas los buenos deseos, las intenciones por cambiar, la voluntad de acertar. Nunca, jamás o siempre, son expresiones sin futuro. En ellas no hay cabida ni para la esperanza, ni para el cambio ni para la renovación. Tres "infelices" palabrejas que descalifican los esfuerzos, los buenos deseos, las ganas de mejorar. Y cuando se escuchan, es como si se recibiera un baldado agua fría que inmediatamente desinfla. Hasta los hombros se caen, los brazos pesan y el corazón se desploma. Qué sigue después de un "nunca" un "jamás" y un "siempre"?

Y quién las pronuncia siempre es un juez o una jueza, que desde el olimpo de la omnipotencia juzga, condena y descalifica. Un juez o una jueza implacables, poseedores de la verdad absoluta, alimentados de crítica, vomitando crítica. Hombres o mujeres que parece necesitaran destruir para poder vivir. Hombres y mujeres enfermos que se alimentan del error, hurgan en el comportamiento humano para regodearse con la falla y lo que es mas grave, no pueden permitir que los otros u otras cambien. De qué se nutrirían entonces? Hombres y mujeres que andan "armados" con las balas que llegan directo a la individualidad y al futuro. Sí, el lenguaje puede convertirse en certeros disparos que dinamitan la seguridad, el entusiasmo, la ilusión, la esperanza. Porque si desde ya estoy condenada con un "nunca" un "jamás" o un "siempre" de que vale la pena esforzarse? Se justifica intentar un cambio cuando consideran que "nunca lo alcanzaré?" La dureza de estas expresiones se mide en el alma, si se quiere en la autoestima, y puede llevar a posiciones extremas porque siento que "todo está perdido".

Suena increíble que a un adulto se le solicite "aprender" a hablar. "Si ya lo sé" podría responder mas de uno bien orondo. Pero hilando delgado vale la pena caer en cuenta: no sabemos hablar porque desde la palabra no medimos cuánto daño hace una expresión dicha con la rabia del crítico y pronunciada desde "el olimpo de los jueces". Para un demoledor de esperanzas, nunca las cosas podrán mejorar y desde ya, siempre habrá errores. Qué es aquello, por Dios, que nutre a los críticos de la autoestima y del respeto por el otro o la otra? Por qué gozarse en destruir? Qué clase de nutrientes de odio y de repulsa alimentan aquel o aquella que se goza con la caída de los demás? Es la condición humana, lo repugnante de la condición humana, aquellas características que tallan por absurdas e inentendibles. Nunca, jamás y siempre están mas cercanas a la enfermedad que al respeto y la cordialidad. Ensaye empezar a borrarlas de su diccionario y de pronto la vida puede ser mas suave.

26/12/2025

Salud emocional (1806)
Y hoy tranquilidad…
Ayer fue el día del movimiento. Era Navidad. Alegría ( cierta o no) regalos, abrazos, bulla, música, pelotera, niños y niñas, risas, brindis, la novena, todo en movimiento, mundo acelerado. Difícil tener un momento de sosiego. No había tiempo ni espacio. Y eso está bien. Como dice la biblia, hay un tiempo para todo: para la alegría, para la tristeza, para cosechar, para sembrar, para el trabajo, para el descanso… hay un tiempo para cada situacion.
Y entonces qué tal si ahora, hoy, mañana , en algún momento podemos tener tiempo para el sosiego, para la tranquilidad, para equilibrar el acelere de ayer con momentos de reposo “ interior”. Si ayer fue demasiado excitante, por qué no “ bajarle” hoy con un poco de tranquilidad personal? En casa, sin estridencias, en silencio interior, como quien se “ desconecta” de la energía bulliciosa y estridente del afuera. No tienen que ser muchas horas, o un tiempo exagerado. Podría empezar por 5 o 10 minutos en paz, en mi cuarto, en el parque, en un balcón, hasta en el carro… momentos de tranquilidad. No hay nada que pensar ni nada que solucionar en ese momento. Solo vivir un instante de desconexión y “ recuperarme” a mi misma del ajetreo. Es como una terapia personal. Es equilibrar la balanza, es volver a centrarme. Las fiestas son necesarias si, pero no puedo vivir en fiestas. Entonces, en esta “ sociedad del cansancio” donde se nos “obliga” a estar en modo acelere, en modo feliz, es importante no perder el centro y tener minutos de conciencia donde no me arrastre el barullo exterior. Puedo hacer un pequeño balance: que fue chévere, donde hubo excesos, que se puede mejorar… es entonces cuando siento que soy el piloto de mi vida y el afuera no es quien me maneja. Hoy o mañana en busca de tranquilidad. No hay que olvidar que se avecina otro “ tsunami” de fiestas y más vale estar equilibrado y no desbordado. Es por la salud emocional…

25/12/2025

Salud emocional (1805)
No lo diga…
Que rico que pueda celebrar Navidad con su familia, independiente de las relaciones q tenga con ellos. Buenas o
malas, está la tradición de celebrar en familia, hoy nos podemos adorar y mañana volvemos a lo cotidiano. La Navidad tiene magia pero no siempre cura problemas muy profundos. Pero bueno, hoy “ es lo que toca”. No se desgaste mucho; son máximo 6 horas más.
Pero lo que si no se puede ni se debe hacer es pronunciar esa frase lapidaria con la que se pretende cortar alas, impedir volar, considerarse exclusivo o indispensable. Por favor no lo diga, ni genere conexiones con culpa o con rabia. La frase lapidaria es “y si está fuera la última Navidad que pasamos juntos…”. La idea es que se amarren a usted, que no haya más horizonte que ese papá, esa mama, ese abuelo… la vida continúa y si, alguna vez será la última. Pero esa actitud de víctimas y tragedia es más egoísmo que amor. No les dañe la Navidad a los suyos que quieren experimentar una nueva familia ( novia nueva?, amigos agradables, viajes a otro lugar) no se los dañe amarrandolos con culpa. Nadie sabe si será la última o si faltan muchas. Lo importante es vivir el presente y ayudar a construir buenos recuerdos… eso es lo valioso.
Entonces… al presente y disfrutar con los que estén, no hacer una tragedia por los que se fueron o escogieron otros horizontes. Allí, con los presentes… los ausentes están en el corazón, en los recuerdos. La vida sigue…
Que pases tranquilo, en paz sobre tidi con el inquilino interior. Son mis deseos para ti, que pacientemente me lees…

24/12/2025

🎄 ¡Vivamos nuestro renacer desde el amor, la resiliencia y la paz, les deseamos una feliz navidad! 💙

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