25/12/2025
No todas las celebraciones necesitan ruido,
ni mesas llenas,
ni sonrisas forzadas.
A veces, la verdadera paz está en quedarse,
en bajar el ritmo,
en apagar las expectativas de otros
y encender la tranquilidad propia.
Pasar el 24 y el 31 en casita
no es soledad,
es cuidado.
Es elegir descanso, silencio y seguridad.
Normalicemos celebrar la vida
sin tener que demostrar nada.
Porque la calma también es un regalo
y el hogar, cuando hay paz,
siempre es el mejor lugar.