Dra. Isabel Arias Martinez

Dra. Isabel Arias Martinez �Psiquiatria General Adultos
�Salud Mental Perinatal y Salud Materna ✨Citas WA 85788908 Consulta presencial o virtual

Hay cosas que se pueden entender… y aun así señalar.Decir públicamente que se fue víctima de acoso sexual merece respeto...
27/01/2026

Hay cosas que se pueden entender… y aun así señalar.

Decir públicamente que se fue víctima de acoso sexual merece respeto.
Las denuncias importan. Siempre.
Y señalar una incongruencia no invalida las denuncias de otras personas ni pone en duda el valor de quienes han hablado.

Pero cuando alguien dice denunciar el acoso y, al mismo tiempo, trabaja políticamente con personas sancionadas por acoso sexual, eso no es un detalle menor. Es una contradicción concreta que, como sociedad, tenemos derecho a mirar y a cuestionar.

Desde lo humano, estas incongruencias pueden explicarse: las personas a veces se adaptan, separan lo que sienten de lo que hacen, o justifican decisiones para sostener un lugar de poder. Eso pasa. Es humano.
Pero entender por qué ocurre no significa normalizarlo, especialmente cuando se aspira a un liderazgo tan grande.

En esos espacios, lo que se dice y lo que se hace importa.
Las alianzas importan.
Los límites importan.

Y hay algo más que no se puede ignorar: hablar de acoso sexual en un espacio público y televisado no es neutro. Puede remover, activar o herir a muchas personas que escuchan, sin aviso ni cuidado. Eso también implica responsabilidad.

Esto no exige estar “sanada” para liderar.
No pide perfección emocional.
Lo que pide es coherencia mínima, criterio y conciencia del impacto que tienen las palabras y las decisiones cuando se tiene poder.

Por eso, la incongruencia entre denunciar el acoso y trabajar con acosadores sancionados —como en el caso de Laura Fernández y su vínculo político con Rodrigo Chaves Robles— no puede pasar desapercibida.

No para atacar.
No para deslegitimar a las víctimas.
Sino porque, simplemente, es algo que nos tiene que llamar la atención.

25/01/2026

Crecí aprendiendo que opinar, disentir y participar no debía dar miedo.
Que alzar una bandera no era una provocación, sino una expresión de identidad y de amor por el país.

Hoy algo se ha movido.
Cuando a una madre le nace decir “tené cuidado”, no es exageración: es la señal de que el clima emocional de una sociedad se ha tensado.

Costa Rica no se reduce a la agresividad, al ruido ni a la descalificación.
También somos movilidad social, educación, personas decentes que quieren aportar, mujeres preparadas que no se agachan ante nadie, personas con discapacidad que lideran con inteligencia y ética.

Eso también es pura vida.
Y eso merece ser defendido.

Este 1 de febrero no se trata solo de votar, sino de cuidar el país que somos y el que queremos seguir siendo.
Porque la democracia no se hereda intacta: se ejerce, se cuida y se sostiene entre todas y todos.

Unidos, nunca seremos vencidos.

mi presidentecr mis diputados
miau 💛

A veces no seguimos a figuras autoritarias porque estemos de acuerdo con todo lo que dicen,sino porque en medio del mied...
21/01/2026

A veces no seguimos a figuras autoritarias porque estemos de acuerdo con todo lo que dicen,
sino porque en medio del miedo, el cansancio o la incertidumbre, la promesa de orden y seguridad se siente tranquilizadora.

Estas tres preguntas no buscan convencer a nadie.
Buscan abrir conversación.

¿Cuándo sentís que una respuesta simple te calma más que una respuesta compleja?
¿En qué momentos preferimos que alguien decida por nosotros?
¿Dónde notás que el miedo puede más que el pensamiento crítico?

Leer experiencias distintas también es parte de la salud mental colectiva.

Te leo.

Aquí sigo yo con mis divagaciones en tiempos de convulsión política…Liderar no es imponer una visión única,es sostener u...
19/01/2026

Aquí sigo yo con mis divagaciones en tiempos de convulsión política…

Liderar no es imponer una visión única,
es sostener un espacio donde las diferencias puedan existir sin convertirse en amenaza.

Desde la salud mental sabemos que el respeto no es un gesto simbólico:
es una condición necesaria para la convivencia, el diálogo y el bienestar colectivo.

Cuando quien lidera un grupo humano —una familia, una institución o un país— descalifica, niega o ridiculiza, no solo comunica una idea:
instala una forma de relacionarnos.

Y eso tiene consecuencias emocionales, sociales y políticas.

¿Qué tipo de liderazgo creés que necesitamos hoy para cuidar mejor la salud mental colectiva?

El reel anterior generó mucho movimiento.Opiniones, adhesiones, enojo, aplausos y también ataques.Y quiero detenerme en ...
09/01/2026

El reel anterior generó mucho movimiento.
Opiniones, adhesiones, enojo, aplausos y también ataques.

Y quiero detenerme en algo que para mí es central, incluso —y sobre todo— en contextos políticos: la forma en que nos comunicamos importa.

Desde la salud mental sabemos que cuando el discurso se llena de insultos, humillaciones o descalificaciones, el cerebro entra en modo amenaza. Ahí ya no hay pensamiento crítico ni diálogo posible. Hay reacción, defensa y escalamiento de la violencia.

Se puede disentir.
Se puede ser firme.
Se puede tener una postura clara.

Lo que no es inocuo es cómo lo decimos.

La comunicación violenta no fortalece causas, no persuade, no libera.
Solo profundiza la polarización y rompe el vínculo social.

Hablar con asertividad no es callarse ni suavizar ideas.
Es sostenerlas sin deshumanizar al otro.

Cuidar la forma en que nos hablamos también es una forma de cuidar la salud mental colectiva.

¿Qué creés que podríamos hacer distinto para disentir sin violentarnos?

07/01/2026

La participación política de las mujeres no es solo un tema electoral. Está profundamente ligada a cómo nos sentimos con nosotras mismas.
Tener voz pública fortalece la autoestima colectiva, valida la identidad y le enseña a nuestras hijas que expresar ideas no es motivo de vergüenza ni de miedo. Cuando vuelve a instalarse el mandato de “callar para agradar”, se reactivan viejos esquemas que sostienen ansiedad, culpa e inseguridad en muchas mujeres. Por eso, cuidar la salud mental femenina también implica defender espacios donde el diálogo sea un derecho y no una amenaza. Una mujer que habla de frente abre caminos externos, pero también abre caminos internos. Y eso siempre suma bienestar para todas.

04/01/2026

La polarización no aparece solo en la política.
La vemos en la crianza, en las relaciones de pareja, en cómo discutimos sobre salud, maternidad o país.

Desde la clínica, cuando una idea se vive como parte de la identidad, cuestionarla se siente como una amenaza. El cuerpo se activa, el pensamiento se vuelve rígido, de todo o nada, y aparece la necesidad de protegerse. A veces esa protección toma la forma de bloquear, dejar de escuchar o “limpiar” los espacios donde hay disenso.

Este reel nació a partir de ver a una persona decir que iba a depurar su cuenta al encontrarse con opiniones distintas sobre Venezuela. No como crítica, sino como punto de observación: cuando el malestar emocional es alto, la diferencia duele.

La polarización no es solo un problema de ideas.
Es un fenómeno emocional y neuropsicológico que atraviesa muchos vínculos.

Pensar distinto no debería convertirnos en enemigos.
Pero para poder disentir, primero necesitamos seguridad emocional y regulación.

Lo que ocurre en Caracas duele.Duele especialmente a quienes aman a Venezuela, a quienes sueñan con verla libre, digna y...
03/01/2026

Lo que ocurre en Caracas duele.
Duele especialmente a quienes aman a Venezuela, a quienes sueñan con verla libre, digna y en paz.

Nombrar las cosas es importante:
Venezuela vive bajo un régimen autoritario que ha vulnerado derechos humanos y ha fracturado profundamente a su población. Eso es una realidad que no se puede suavizar ni negar.

Pero también es importante decir esto con claridad:
los pueblos son soberanos.
Ninguna dictadura se combate legitimando intervenciones ilegales, ni aceptando que otros países decidan el destino de una nación desde fuera. La historia latinoamericana ya nos enseñó el costo humano de ese camino.

Desde la salud mental, hay otro punto clave:
exponernos de forma constante a imágenes de violencia, represión y sufrimiento no nos vuelve más conscientes, nos vuelve más vulnerables.
Ansiedad, desesperanza, impotencia y agotamiento emocional también son consecuencias reales.

Cuidarnos no es indiferencia.
Poner límites a lo que vemos no es olvidar.
Acompañar sin consumirnos también es una forma de resistencia.

Que la empatía no nos destruya.
Que la solidaridad no nos enferme.
Que haya paz para Venezuela y para su gente, dentro y fuera de sus fronteras.

02/01/2026

Empezar el año jugando no es ingenuidad. Es biología.

La risa y la diversión no son solo “cosas lindas”: activan sistemas muy concretos en el cuerpo. Cuando jugamos o reímos, el cerebro libera dopamina y endorfinas, disminuye el cortisol (la hormona del estrés) y se regula el sistema nervioso. El cuerpo entra, aunque sea por momentos, en un estado de mayor seguridad.

Desde ahí pensamos mejor, dormimos mejor, nos vinculamos mejor y enfermamos menos. El juego no es lo opuesto a la responsabilidad: es una forma profunda de autorregulación emocional y física, que también necesitamos en la adultez.

Tal vez este 2026 no se trate solo de exigirse más, sino de recuperar algo básico y olvidado: la capacidad de disfrutar, reírnos, movernos con liviandad y permitirnos momentos de placer sin culpa.

La salud mental también se construye jugando. Y el cuerpo lo sabe antes que la mente.

¡Por más juego este 2026!

PD. Si no han ido al Parque de Diversiones un 1ero de enero, ¡es altamente recomendado!

31/12/2025

Querido 2025:

Gracias por tanto crecimiento, por tanto aprendido, por tanto resignificado.

Pero especialmente gracias a mi familia.
Mis hijas por ser fuente de inspiración y de energía constante en el camino de ser mi mejor versión.
A Walter mi esposo, compañero de vida, por darme la mano y el corazón en cada paso.
A mi mamá, bastión fundamental en la que todo se apoya.
A Carmen, mi Gertru querida por su compañía, las risas y las lágrimas compartidas.
A Tavito, por quererme tanto a Carmen.

A mi hermano de otra mamá por siempre estar y por su control de calidad despiadado.

A todos quienes han confiado en mi trabajo, desde compañías farmacéuticas como Asofarma, Abbot, Gutis, Viatris o MD Pharma, hasta las fabulosas chicas de , la Asociación Costarricense de Psiquiatría, la Asociación Dominicana de Psiquiatría, la diputada .cr y a los colegas que han escuchado mis charlas.

A mis hermanas de la vida perinatal y nuestros encuentros en New Orleans, en Chile y en lo virtual .alinauribe .buena.wellness .emmarodriguez

A mi coach por la paciencia, la disciplina y el cuidado, y por devolverme el cariño y la constancia por el ejercicio.

A mi administradora pero sobretodo amiga querida y admirada Mariana de por las risas, los cafés y las congojas pasadas.

A mi Nutri por la paciencia y por su orientación siempre tan acertada.

A mi asesora de marca personal/fotógrafa de confianza por su genialidad .ladeclaroscuro

A mi diseñadora favorita por siempre ir más allá con sus observaciones, sus consejos, sus lecturas tan atinadas.

A mi socia por lo que se viene este 2026 que será un chuzo!!!!

Al podcast por todo lo aprendido

Gracias a las tres mosqueteras que ahora son 4 y por su sostén.

Y especialmente a vos por estar acá 🤍

Feliz 2026

A vos.Te pienso mucho.Siempre.Y en el 2026 vamos por más.
30/12/2025

A vos.
Te pienso mucho.
Siempre.

Y en el 2026 vamos por más.

Cuenta la leyenda que allá por Barrio Cangrejos, a la cancha de fútbol en medio de las casas le llegaban las olas del ma...
29/12/2025

Cuenta la leyenda que allá por Barrio Cangrejos, a la cancha de fútbol en medio de las casas le llegaban las olas del mar cuando este se enfurecía.
Sí, esa misma cancha que sirvió de refugio para muchas familias que se acompañaban en el mar de réplicas que se sentían en aquel 91 aterrador, cuando el mismo mar se retiró varios metros dejando el coral descubierto, muriendo a olor de sol.
Entre los niños estaba él: uno largo, moreno e inquieto. Él mismo que tiempo después obtendría su título de repostero previo a dejar su tierra para aventurarse en la universidad josefina que lo haría profesional.
Ese niño creció sabiendo del boogeyman, (más conocido como “el coco” de este lado del Zurquí), podría de pronto acercarse escondido en el cuerpito de una lechuza, por lo demás, de apariencia inocente.
Pero si veías al ave en cuestión al caer la noche, aquello era una advertencia sobre los cuidados que había que tener: prudencia, recato, obediencia. El niño había de saber que el Boogeyman lo estaba vigilando.
No era algo malo, era más como una advertencia social para que anduviera con cuidado, llegara temprano a su casa y no anduviera solo.
Eso sí, para romper el susto o quitarle poder al miedo, si veías al boogeyman y este te llamaba por su nombre había que insultar o gritarle a la lechuza para ahuyentarla, pero teniendo especial cuidado en jamás golpearla o lastimarla.

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