24/03/2026
Hoy, en el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, comparto esta ilustración que realicé para CEJIL, con un profundo significado.
La imagen rememora el encuentro “Intercambio de experiencias en la búsqueda de justicia por graves violaciones a los Derechos Humanos con una perspectiva de género”, celebrado en noviembre de 2018. En aquella ocasión, se reunieron personas sobrevivientes de la Matanza del Mozote en El Salvador, junto a sobrevivientes del genocidio contra el pueblo Ixil y las mujeres mayas q’eqchi’, quienes sufrieron violencia y esclavitud sexual en el destacamento de Sepur Zarco, en Guatemala.
Estos casos emblemáticos nos recuerdan una constante en América Latina: tras los conflictos armados, la mayoría de las graves violaciones (muertes, torturas, violaciones, desapariciones) quedaron en la impunidad. Y, en gran parte, quienes perpetraron estos crímenes murieron sin cumplir condena o aún conservan poderes que los han protegido por décadas. Sin embargo, la lucha incansable de las víctimas sobrevivientes y de organizaciones comprometidas con la justicia ha logrado avances ante los órganos jurisdiccionales.
Hoy, esa memoria cobra una vigencia urgente. En la región, asistimos al avance de una ultra derecha que ha invalidado sistemáticamente estos hechos, intentando negar lo que tantas personas sobrevivientes han sostenido con sus cuerpos y su verdad. Es un peligro inminente que busca desmantelar lo poco que se ha construido.
En Costa Rica no estamos muy lejos, a pesar de no tener un pasado violento este riesgo se manifiesta en la amenaza del próximo gobierno de eliminar constitucionalmente las garantías individuales. Nosotras, las personas, tenemos la responsabilidad de resguardarlas. Porque cuando se vulneran las garantías, se abre la puerta a que la historia se repita.
La lucha por la memoria, la verdad y la justicia no es solo del pasado. Es nuestra, es ahora. Desde el coraje de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina, hasta la resistencia en Centroamérica, el mensaje es claro: ni perdón, ni olvido, ni repetición. Nos toca frenar, resistir y exigir que nunca más.