28/01/2026
Y cuando el poder se ejerce desde la burla, la violencia y la impunidad, esa obligación se convierte en una deuda peligrosa.
En los últimos años, Costa Rica ha vivido retrocesos profundos en salud, educación, cultura, ambiente, ciencia y derechos humanos. Hemos visto cómo se normaliza el acoso, la agresión y la violencia; cómo se minimizan los femicidios; cómo se colocan agresores y personas con causas penales en espacios de poder; cómo se gobierna desde el desprecio hacia las mujeres, las disidencias, las minorías y quienes trabajan la tierra.
Estamos a cuatro días de las elecciones. El abstencionismo no es neutral: puede abrir la puerta a que este proyecto continúe y se consolide. Lo que está en juego no es menor. Se habla de eliminar garantías individuales y de habilitar la reelección inmediata, pasos claros hacia la concentración del poder y el debilitamiento de la democracia.
Votar hoy es un acto de responsabilidad colectiva. Es defender los derechos conquistados, la institucionalidad y la posibilidad de un país donde la vida, la dignidad y la justicia importen más que el ego y la violencia.
Como dijo Berta Cáceres:
“El reconocimiento de los derechos de las mujeres no es un favor, es una obligación del Estado.” Y también es una obligación nuestra, como ciudadanía, como seres políticos, no callar, no ceder y no quedarnos en casa.
¡Por amor al prójimo, por compasión con la colectividad, vamos a votar!