PROSDEI Humano/Empresarial

PROSDEI Humano/Empresarial Contamos con Plataforma de Atención salud de forma presencial y virtual. Ana Gabriela Barrantes, Administradora de Empresas, Directora General.

PROSDEl, es un Programa de Salud y Desarrollo Estratégico Integral, brindamos asesoría y capacitación para obtener un nivel óptimo de salud mental, emocional y física. Somos una empresa familiar, fundada por:
Dr. Mauricio Campos, Médico Especialista en Psiquiatría, DIRECTOR Técnico PROSDEIHUMANOEMPRESARIAL - Fundador ACEPS Costa Rica. PROSDEIHUMANOEMPRESARIAL, Miembro de la Junta Directiva ACEPS C

osta Rica. Equipo administrativo:

Laura Cordero, Administradora PROSDEIHUMANOEMPRESARIAL. Freddy Barrantes, Adimistrador Clínica PROSDEI.

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25/03/2026

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Y en esa observación hay una verdad que cambia la forma de entender el progreso. No fueron las herramientas ni los avances lo que nos hizo humanos, sino la capacidad de detenernos por otro. De renunciar a seguir adelante para no dejar atrás a quien cayó.

La civilización no empieza cuando el hombre aprende a crear, sino cuando aprende a cuidar. Cuando comprende que la fuerza no está solo en sobrevivir, sino en ayudar a que otro también lo haga.

Porque en un mundo donde lo natural es avanzar, lo verdaderamente humano es quedarse. Y quizá ahí reside todo: en ese gesto silencioso de acompañar, de sostener, de no abandonar. Ahí, exactamente ahí, comienza lo que somos.

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23/03/2026

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El psiquiatra y escritor Augusto Cury volvió a generar debate al afirmar que el cerebro humano tendría una predisposición natural hacia la búsqueda de Dios.

Durante una de sus conferencias, el especialista explicó que, tras años de estudio sobre la mente, ha identificado patrones que —según su interpretación— coinciden con principios espirituales presentes en la Biblia.

En este sentido, investigaciones en neurociencia han observado que prácticas como la oración o la meditación pueden influir en el funcionamiento del cerebro, reduciendo el estrés y favoreciendo la sensación de bienestar.

Cury sostiene que estos efectos podrían indicar que la espiritualidad no es solo un fenómeno cultural, sino también una dimensión vinculada al diseño humano.

Aunque estas ideas generan tanto interés como debate en ámbitos científicos y religiosos, lo cierto es que vuelven a poner sobre la mesa una pregunta central:

👉 ¿Existe una conexión natural entre la mente humana y la búsqueda de lo trascendente?

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18/03/2026

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La comunicación asertiva no es decir todo, es saber cómo decirlo.

Es hablar claro, con respeto y con intención, sin generar ruido ni confusión.

Cuando se comunica bien, los equipos se entienden mejor, trabajan mejor… y avanzan más rápido.

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17/03/2026

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1988. Hollywood no quería esta historia.

Kevin Costner casi ni siquiera abrió el manuscrito que le envió su amigo, el escritor Michael Blake.

Blake llevaba años trabajando en una historia sobre un teniente del Ejército de la Unión que llega a la frontera del Oeste, conoce al pueblo lakota y poco a poco ve cómo todo lo que creía entender del mundo cambia por completo. Al principio era un guion. Pero ningún estudio de Hollywood quiso producirlo.

Fue el propio Costner quien le dio un consejo a su amigo:
“Convierte la historia en una novela. A veces es más fácil vender un libro que un guion”.

Blake escribió el libro por las noches mientras durante el día lavaba platos en un restaurante chino en Arizona. El manuscrito fue rechazado por casi treinta editoriales antes de que una pequeña editorial de libros de bolsillo decidiera publicarlo en 1988.

Costner lo leyó.
Y casi de inmediato compró los derechos.

No solo para protagonizar la historia.

Quería dirigirla él mismo.

Sería su primera vez detrás de la cámara.

El proyecto parecía una locura:
un wéstern de tres horas, con diálogos en lengua lakota y subtítulos en inglés, rodado en enormes llanuras abiertas, con miles de bisontes, cientos de caballos y meses de rodaje en exteriores.

Los estudios reaccionaron con dudas.

Uno pidió eliminar la escena inicial de la Guerra Civil.
Otro dijo que la película era demasiado larga.
Un tercero cuestionó el reparto.

Costner incluso habló con varios directores muy respetados de Hollywood. Los tres dijeron lo mismo: esa película no podía hacerse tal como estaba escrita.

Entonces decidió algo sencillo.

Si todos estaban seguros de que era imposible… él mismo la dirigiría.

Finalmente el proyecto llegó a Orion Pictures. Pero el dinero seguía siendo un problema. Para poder empezar la producción, los productores vendieron derechos internacionales país por país.

El presupuesto quedó fijado en 15 millones de dólares.

Para una película así, era muy poco.

El rodaje comenzó en el verano de 1989 en Dakota del Sur. Durante varios meses el equipo filmó en 27 localizaciones distintas.

En el set había:

— 3.500 bisontes
— 300 caballos
— 2 lobos
— 42 carretas
— 36 tipis
— más de 500 extras
— 130 miembros del equipo técnico

Costner trabajaba jornadas de dieciséis horas. Al terminar el día volvía a casa para preparar el plan de rodaje del día siguiente.

Incluso aprendió a montar a caballo sin silla.

Durante la famosa escena de la caza de bisontes —filmada durante tres semanas con siete cámaras— se cayó del caballo y estuvo cerca de lesionarse gravemente la espalda.

La filmación continuó.

Mientras tanto, el presupuesto empezó a desbordarse. Los 15 millones ya no alcanzaban. Cuando no hubo otra manera de cubrir el déficit, Costner puso su propio dinero.

Aproximadamente tres millones de dólares.

En Hollywood comenzaron las burlas.

La película recibió un apodo sarcástico:
“Kevin's Gate”.

Era una referencia al desastre financiero del wéstern Heaven's Gate, que años antes había casi destruido el género.

Muchos estaban convencidos de que la carrera de Costner terminaría allí.

El plan original era rodar durante 60 días.

El rodaje duró 108.

Costner se negaba a apresurar las escenas. Esperaba la luz perfecta. Esperaba el momento adecuado con los animales. Esperaba hasta que la escena se sintiera real.

Cuando comenzó el montaje, revisó personalmente cada versión.

La versión para cines duraba tres horas.
También existía un corte del director de casi cuatro horas.

La película Dances with Wolves se estrenó en Washington D. C. el 19 de octubre de 1990.

Primero llegaron las buenas críticas.
Después llegó el público.

Y luego llegaron los números.

La película recaudó 424 millones de dólares en todo el mundo y se convirtió en el mayor éxito en la historia de Orion Pictures.

En los 63rd Academy Awards recibió 12 nominaciones.

Ganó siete.

Entre ellas Mejor Película y Mejor Director.

Costner, que había arriesgado tres millones de su propio dinero, terminó obteniendo alrededor de cuarenta millones de beneficio.

La Nación Lakota incluso lo adoptó como miembro honorario.

Lo que empezó como un proyecto que nadie quería se convirtió en uno de los wésterns más importantes del cine moderno.

Una historia de tres horas.
En lengua lakota.
Dirigida por alguien que nunca había dirigido antes.

La película que supuestamente iba a destruir su carrera.

A veces, las personas que dicen “eso es imposible” no están describiendo la realidad.

Solo están describiendo sus propios límites.

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15/03/2026

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El cansancio existencial del sujeto contemporáneo.

No se trata solo de fatiga corporal, sino de un agotamiento más profundo: el de una mente saturada, atrapada en un flujo constante de tareas, expectativas y autoexigencias. El personaje no parece luchar contra el mundo exterior, sino contra el peso invisible de su propia conciencia.
En lugar de una roca concreta, el “Sísifo moderno” carga la confusión de la vida actual: pensamientos que se enredan, decisiones que se multiplican, presiones sociales y la sensación de que todo debe resolverse al mismo tiempo. El resultado es una forma de desgaste silencioso: seguir avanzando, aun cuando cada paso se siente mecánico y sin descanso.

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14/03/2026

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Memento Mori 🏛️🍂

Un día cualquiera…
y todo lo que dejaste para “mañana” se vuelve para siempre.

Tus planes más grandes no detendrán lo inevitable.
Pero hoy… hoy todavía puede cambiarlo todo.

Ese momento no llegará con música dramática ni anuncio.
No esperará a que termines tu lista.
Ni comprobará si ya cumpliste tus sueños.

Llegará en medio de una conversación normal,
de un café a medio tomar,
de un “lo empiezo mañana”.

Y el mundo seguirá girando igual:
habrá reuniones, calles llenas, teléfonos que suenan, gente que ríe, estaciones que cambian.

Esto no busca asustarte.
Busca despertarte.

No pospongas el amor.
No pospongas el perdón.
No pospongas ese proyecto que te hace sentir vivo.
No pospongas convertirte en la persona que llevas años prometiendo ser.

Porque los planes sin empezar son el recordatorio más fuerte que existe:
empieza ahora.
Habla ahora.
Vive ahora.

Los días ordinarios son mucho más poderosos de lo que creemos.

“No es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho.” — Séneca

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20/01/2026

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Cuando 740 niños fueron condenados al mar y el mundo respondió “no”, un hombre respondió “sí”.

Era 1942 y el mundo estaba en guerra.
En el mar Arábigo, un barco avanzaba sin destino claro, convertido en una tumba flotante. A bordo viajaban 740 niños polacos. Huérfanos. Exhaustos. Supervivientes de campos de trabajo soviéticos donde sus padres habían mu**to de hambre, frío y enfermedad.

Habían logrado huir a través de Irán, pero al llegar al océano descubrieron una verdad brutal: nadie los quería.

Puerto tras puerto, a lo largo de la India, el Imperio Británico les cerró las puertas.
“No es nuestra responsabilidad”.
“Continúen su camino”.

La comida se acababa.
Los medicamentos ya no existían.
La esperanza empezaba a ser peligrosa.

Entre ellos estaba María, de doce años, sosteniendo la mano de su hermano menor. Antes de morir, su madre le había hecho prometer algo imposible: “Protégelo”.
Pero ¿cómo se protege a alguien cuando el mundo entero decide mirar hacia otro lado?

La noticia llegó entonces a un pequeño palacio en Guyarat.
Allí gobernaba Jam Sahib Digvijay Singhji, maharajá de Navanagar. No era una gran potencia. No tenía ejército propio. No controlaba los puertos. Y, sobre todo, no tenía ninguna obligación de actuar.

Sus consejeros le explicaron la situación.
—Setecientos cuarenta niños están atrapados en el mar. Los británicos no los aceptan.

El maharajá preguntó con calma:
—¿Cuántos niños?

—Setecientos cuarenta.

Hubo un silencio breve.
Luego respondió:

—Los británicos pueden controlar mis puertos. Pero no controlan mi conciencia.
—Que atraquen en Navanagar.

Le advirtieron de las consecuencias.
Él fue claro:

—Entonces me enfrentaré a ellas.

Y envió el mensaje que salvó 740 vidas:
“Aquí son bienvenidos.”

En agosto de 1942, el barco llegó al puerto. Los niños descendieron uno a uno, tan débiles que apenas podían llorar. Habían aprendido a no esperar nada.

El maharajá estaba allí. Vestido de blanco. Se arrodilló para mirarlos a los ojos y, a través de intérpretes, les dijo palabras que no escuchaban desde hacía años:

—“Ya no son huérfanos.
Ahora son mis hijos.
Yo soy su Bapu. Su padre.”

No construyó un campo de refugiados.
Construyó un hogar.

En Balachadi, levantó una pequeña Polonia en suelo indio. Maestros polacos. Clases. Jardines. Canciones de la infancia. Un árbol de Navidad bajo el cielo tropical.

—“El sufrimiento intenta borrarlos”, decía.
“Pero su lengua, su cultura y su dignidad son sagradas.”

Durante cuatro años, mientras el mundo se destruía, esos niños vivieron no como refugiados, sino como familia. Él los visitaba, recordaba sus nombres, celebraba cumpleaños y consolaba a quienes aún lloraban a sus padres. Todo fue financiado con su fortuna personal.

Cuando terminó la guerra y llegó la despedida, muchos lloraron. Balachadi había sido el único hogar verdadero que habían conocido.

Hoy, aquellos niños son médicos, profesores, padres y abuelos. En Polonia, plazas y escuelas llevan el nombre de Jam Sahib Digvijay Singhji. Recibió los más altos honores del país.

Pero su verdadero legado no está en monumentos.

Está en 740 vidas.

Y en la historia que aún cuentan a sus nietos: la de un rey que, cuando el mundo cerró todas las puertas, miró a unos niños perdidos en el mar y dijo:

—“Ahora son mis hijos.”

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19/01/2026

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🧠 La frase de Hipócrates es polémica porque reduce toda la vida humana a una sola variable: la salud. Suena exagerado… hasta que los datos lo confirman. Más del 60 % de las personas cambia radicalmente sus prioridades tras una enfermedad grave, y cerca del 80 % de los pacientes crónicos afirma que cambiaría dinero o estatus por recuperar bienestar físico. No es filosofía barata: es experiencia humana repetida millones de veces.

⚠️ Mientras estamos sanos, el cerebro subestima la salud. Estudios en psicología conductual muestran que damos hasta 5 veces más valor a metas externas (dinero, trabajo, reconocimiento) cuando no hay dolor ni limitaciones. Pero basta una enfermedad para que todo eso pierda sentido. El cuerpo enfermo consume atención mental, energía y tiempo; sin salud, incluso decisiones simples se vuelven difíciles.

🏛️ Hipócrates ya lo sabía hace 2,400 años. Como padre de la medicina occidental, insistía en que la prevención, el descanso, la alimentación y el equilibrio eran más importantes que cualquier tratamiento. Hoy, la OMS estima que el 70 % de las enfermedades modernas está ligado a hábitos prevenibles: mala dieta, sedentarismo, estrés y falta de sueño. La frase no es moral: es práctica.

🔍 La idea central es incómoda pero clara: la salud es invisible cuando existe y absoluta cuando falta. No compite con nada… porque cuando se pierde, todo lo demás deja de competir. Por eso esta frase incomoda: no halaga, advierte. Y casi siempre llega tarde.

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02/01/2026

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Imagina que tu cerebro es un bosque denso. Cada vez que tienes un pensamiento, es como si caminaras a través de la maleza. Si pasas por el mismo lugar una y otra vez, aplastas la hierba, quitas las ramas y eventualmente creas un sendero claro. Si sigues caminando por ahí, ese sendero se convierte en un camino de tierra, luego en una carretera pavimentada y finalmente en una autopista de alta velocidad.

Esto no es una metáfora poética; es biología pura. Se llama Neuroplasticidad.

Nuevas investigaciones confirman que cuando te enfocas intencionalmente en lo bueno de tu vida, tu cerebro literalmente se "recablea". Al igual que levantar pesas fortalece tus músculos, repetir pensamientos de gratitud y esperanza fortalece físicamente las conexiones neuronales asociadas con esas emociones.

¿Cómo funciona el mecanismo? Tu cerebro es una máquina de eficiencia. Quiere ahorrar energía. Si pasas el día quejándote, preocupándote o buscando defectos, tu cerebro dice: "Ah, esto es lo que hacemos aquí", y dedica recursos a fortalecer los "caminos de la negatividad". Con el tiempo, ver lo malo se vuelve automático, rápido y sin esfuerzo. Te vuelves un experto en detectar amenazas.

Pero, lo opuesto también es cierto.

Cuando te obligas (y al principio requiere esfuerzo) a buscar lo bueno, a agradecer, a ver la lección en el error, estás construyendo nuevos circuitos.

Fortalecimiento de Rutas Positivas: Practicar la gratitud o afirmaciones positivas crea conexiones sinápticas que hacen que acceder a sentimientos de alegría sea más fácil en el futuro.

Cambio de Configuración Predeterminada (Default Mode): Con el tiempo, tu cerebro deja de escanear el mundo en busca de problemas y empieza a escanearlo en busca de posibilidades. La positividad deja de ser un esfuerzo y se convierte en tu estado natural.

Ojo: Esto no se trata de "positividad tóxica" ni de ignorar los problemas reales o el dolor. Se trata de entrenar a tu mente para que, incluso en medio del caos, sea capaz de ver el panorama completo, incluyendo las soluciones y las cosas que sí funcionan.

🌿 LA ESTRATEGIA VITALÍZATE: GIMNASIO MENTAL

¿Quieres cambiar tu cableado? Aquí tienes tu rutina de ejercicios neuronales:

Micro-Dosis de Gratitud: No esperes a que pase algo extraordinario. Agradece el café caliente, la cama cómoda o el sol. Estos pequeños "likes" mentales suman.

Desafía el Pensamiento Automático: Cuando te escuches diciendo "No sirvo para esto", corrígelo conscientemente a "Estoy aprendiendo a hacer esto". Ese pequeño cambio desvía el tráfico neuronal hacia una ruta más útil.

Rodéate de "Ingenieros Positivos": Las neuronas espejo copian lo que ven. Si te rodeas de gente que busca soluciones, tu cerebro aprenderá a hacerlo también por imitación.

Consumo Consciente: Lo que lees y ves en redes sociales es alimento para tu mente. ¿Estás nutriendo el miedo o la esperanza?

Recuerda: Tu cerebro no es fijo, es plástico. Tú eres el arquitecto de tu propia experiencia. ¿Qué carreteras vas a construir hoy?

Fuente: Neuroplasticidad y Psicología Positiva; Estudios sobre Gratitud y Estructura Cerebral.

13/11/2025

El ajedrez nos enseña que la vida, como una partida, tiene etapas tan distintas como sus piezas: en la niñez somos peones, avanzando con curiosidad y aprendiendo a movernos por el tablero del mundo; en la juventud buscamos estrategias, arriesgamos, soñamos con coronarnos y alcanzar algo grande; en la madurez aprendemos a pensar antes de mover, valoramos cada decisión y protegemos lo que realmente importa; y en la vejez, como un rey rodeado por la historia de sus jugadas, comprendemos que la verdadera victoria no está en ganar, sino en haber jugado con sabiduría y propósito.

10/11/2025

“Si me dejas, América te va a odiar y no vas a tener trabajo.”

“¿Sabés qué, Sonny? No me importa.”

No fue otra escena escrita para el show. No hubo guion, ni ensayo. Fue una advertencia real, dicha con la frialdad de quien cree tener el poder de definir el destino de otra persona. Una última jugada para retenerla. Para doblegarla. Pero Cher no estaba dispuesta a seguir siendo decorado en la historia de otro hombre.

No era la primera vez que Sonny la subestimaba. Ni sería la última. Lo que él no sabía, lo que millones de espectadores tampoco sabían, es que la mujer sentada a su lado, maquillada para las cámaras y con el guion aprendido, estaba a punto de desafiarlo todo: el espectáculo, su historia compartida, y la imagen pública que tanto habían construido.

El escenario estaba encendido. Las luces, perfectas. Pero en el interior de Cher, algo se apagaba.

No hubo gritos. No hubo llanto en vivo. Solo un silencio incómodo, una pausa que se sintió eterna. Él sonreía. Ella lo miraba con esa mezcla perfecta de dolor y dignidad. Sabía que el mundo los estaba mirando. Y aun así, no retrocedió.

La comedia seguía. El sketch funcionaba. Pero la relación que sustentaba ese show ya se había quebrado. La ruptura no necesitaba una declaración oficial ya era evidente en cada gesto. Lo que debía ser entretenimiento familiar se convirtió, en secreto, en una batalla emocional silenciosa.

Todos pensaron que ella se desvanecería. Que sin Sonny, sería una nota al pie en la historia del entretenimiento.

Y entonces, el show terminó. The Sonny & Cher Comedy Hour se apagó en 1974, como si el telón cayera sobre una historia que ya no podía sostenerse. Sonny intentó seguir solo, pero su programa fracasó. Cher, en cambio, hizo algo que pocos esperaban: volvió al escenario, sola, con The Cher Show. Era su voz, su estilo, su mirada. Ya no era la mitad de un dúo. Era el centro de su propio universo.

Y el público la recibió con una emoción que no se puede fingir. Fue como cuando una mujer, después de años de silencios y concesiones, abre los ojos y deja atrás una relación que no le hacía bien. Hubo alivio. Hubo admiración. Hubo una alegría íntima y colectiva al verla brillar sola. Como si, al verla liberarse, muchas otras también se sintieran un poco más libres.

El programa fue un éxito. Ella invitaba a grandes estrellas, desafiaba convenciones con sus vestuarios, y convertía cada aparición en una declaración de independencia. No solo sobrevivía: brillaba.

En 1976, ella y Sonny volvieron brevemente con The Sonny & Cher Show, pero ya no era lo mismo. La química había cambiado: lo que antes era complicidad, ahora se sentía como ironía contenida. El regreso fue más por un compromiso contractual con la televisora que otra cosa, y al poco tiempo fue cancelado. El programa de Cher sola quedó, ella había ganado y había probado que podía triunfar sola.

Volvió con fuerza. Se reinventó con cada década. Baladas desgarradoras, discos de oro, vestuarios icónicos, un Oscar en la mano. Convertía el dolor en himnos. Convertía el abandono en empoderamiento.

Cantó como si el mundo necesitara escuchar la parte que él había querido silenciar.
Envejecer dejó de ser una amenaza: ella lo convirtió en arte.
Levantó a su hijo trans con el mismo amor con el que se había levantado a sí misma.

Cher no solo sobrevivió a la traición pública. La venció.
Y con cada comeback, con cada nota sostenida, con cada mirada desafiante, dejó claro que no era solo una estrella nacida del sistema. Era una estrella que había aprendido a brillar sola.

Una vez, su madre le dijo: “Cariño, ya para, y cásate con un hombre rico.”
Cher respondió con una confianza que ya era leyenda: “Mamá, yo soy el hombre rico.”

Hoy, su fortuna se estima en más de 360 millones de dólares. Ha vendido más de 100 millones de discos. Ganó un Oscar, un Grammy, un Emmy, tres Globos de Oro. Triunfó en la música, en el cine, en la televisión. Cada industria que alguna vez dudó de ella terminó celebrándola.

Y así, esa frase que Sonny le lanzó como amenaza—“América te va a odiar y no vas a tener trabajo”—se convirtió en el eco de un error. Porque América no la odió. La ovacionó. Y el trabajo no le faltó. Le sobró talento para crear el suyo propio.

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350 M Sur De La PPK
Desamparados
10301

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Lunes 09:00 - 19:00
Martes 09:00 - 19:00
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Jueves 09:00 - 19:00
Viernes 09:00 - 19:00
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Sobre PROSDEI:

El Programa de Salud y Desarrollo Estratégico Integral Humano-Empresarial (PROSDEI) brinda asesoría, preparación y capacitación sistemática en temas relacionados con la salud mental y emocional, así como en el desarrollo integral de las personas, sus familias y sus empresas. Esto tomando en cuenta la íntima relación entre la salud integral de las personas y la salud total de las comunidades que conforman.

PROSDEI Humano-Empresarial es un sistema desarrollado para facilitar por medio de un programa estructurado las estrategias para alcanzar un estado de salud Integral que le permita a su vez un desarrollo en las esferas biopsicosociales, utilizando conceptos de actualidad en áreas del conocimiento tales como Salud Mental, Comunicación, Motivación, Administración, Psiquiatría y Psicología.

PROSDEI fue fundado por el Dr. Mauricio Campos, médico especialista en psiquiatría y su esposa, Ana Gabriela Barrantes, administradora de empresas; matrimonio que a través del sistema de análisis y capacitación que brinda PROSDEI, busca guiar a las personas y a sus empresas (o familias) en un camino de desarrollo y bienestar integral.