06/02/2026
Hay algo que la sociedad decidió llamar “normal”…
pero normal no es levantarte a trabajar con cólicos, hinchazón, antojos existenciales y un torbellino emocional digno de película.
Normal no es sonreír en reuniones mientras tu útero hace parkour.
Normal no es seguir produciendo, cuidando, amando y resolviendo la vida… mientras tu cuerpo vive su propio universo cada mes.
Y aun así, aquí estamos.
Mes a mes atravesamos dolor, cambios físicos, humor cambiante, energía que sube y baja como montaña rusa…
y seguimos.
Trabajamos.
Creamos.
Cuidamos.
Amamos.
Somos mamás, hijas, parejas, amigas, líderes…
y nadie nos da un día libre por ser absolutamente legendarias.
Nuestro periodo es caóticamente hermoso.
Es incómodo, sí. Intenso, también.
Pero es una coreografía hormonal perfecta que recuerda lo impresionante que es el cuerpo femenino.
Un cuerpo que sangra y no se rompe.
Que se transforma y se reinventa.
Que sostiene vida, proyectos, familias y sueños… al mismo tiempo.
Ser mujer es vivir con un sistema interno que cada mes nos pone a prueba
y aun así salimos al mundo con fuerza, humor, tacones, crocs o pants (lo que toque ese día)
y seguimos conquistando la vida.
Guerreras hormonales.
Ingenieras de emociones.
Expertas en sobrevivir al caos… con estilo.
Porque sí:
la sociedad lo llama normal,
pero en realidad es extraordinario.