15/01/2026
Sanar no empieza en la mente,
empieza cuando volvemos a habitar el cuerpo.
La presencia corporal es la capacidad de sentir
lo que ocurre aquí y ahora:
la respiración, la tensión, el impulso, el límite.
El movimiento consciente cultiva esa presencia.
No mueve el cuerpo para rendir,
lo mueve para escuchar.
Cuando te mueves con atención,
el cuerpo deja de estar en modo supervivencia
y el sistema nervioso reconoce seguridad.
En esa presencia,
las emociones ya no necesitan reprimirse ni explicarse:
pueden sentirse y transformarse.
Volver al cuerpo es volver a la autenticidad.
Y el movimiento consciente
es una de las formas más directas de regresar a casa.
Gabor Maté